Revista Latina de Comunicación Social 62 – 2007

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 10 – 2ª época - Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España) - Teléfonos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54


Reseña de libro

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PERIODISMO PREVENTIVO: OTRA MANERA DE INFORMAR SOBRE LAS CRISIS Y LOS CONFLICTOS INTERNACIONALES

Madrid: Javier Bernabé Fraguas (ed.)
Editorial: Catarata, 2007

ISBN: 978-84-8319-292-4 - 267 pág.

Reseña realizada por Alberto Ardèvol Abreu

Periodismo Preventivo es un libro compuesto por varios artículos y ensayos periodísticos recopilados en una sola obra, bajo la coordinación de Javier Bernabé Fraguas. Los 19 autores que firman el texto reflexionan en torno a una propuesta para los periodistas y para las empresas periodísticas, una nueva forma de hacer periodismo que, paradójicamente, encuentra sus bases en las clásicas formas de hacer periodismo.

El análisis, la contextualización, el rigor, el contraste de fuentes y la vocación de servicio público parecen hoy prácticas pasadas de moda, olvidadas por unas empresas que responden a intereses económicos e ideológicos propios, olvidando casi siempre a sus públicos, que se convierten en meras mercancías con las que enriquecerse.

¿Qué es el Periodismo Preventivo?, o mejor, ¿qué es lo que los promotores de esta iniciativa pretenden que sea el Periodismo Preventivo? Hace pocos años, el Gobierno estadounidense presidido por George W. Bush se apoyó en la doctrina del ataque preventivo para justificar las guerras contra lo que él denominó “estados delincuentes”, que tenían armas de destrucción masiva que nunca se encontraron.

Basándose en esta idea, pero con la intención de darle la vuelta en una especie de “paz preventiva”, los defensores de esta nueva tendencia periodística proponen que la información sea un instrumento que ayude a encontrar soluciones pacíficas a las crisis y a los conflictos internacionales.

Una vez desechada por la mayoría de los estudiosos de la comunicación la absurda pretensión de que el periodista sea un “espejo de la realidad”, podemos plantearnos con qué prisma debemos construir las noticias, qué encuadre elegir para construir las historias sobre los acontecimientos, qué ideas y qué concepción del mundo servirán para dar sentido a lo que contamos.

Si consideramos que servir a los públicos es (o debería ser) el fin último de todo medio de comunicación, ¿por qué no articular las noticias sobre crisis y conflictos en torno a su prevención, a la reconciliación, a la pacificación?

Los espacios informativos de los medios de comunicación de los países desarrollados se encuentran en profunda crisis, en una deriva que los llevará al naufragio si no se plantean nuevas estrategias que les hagan ganar la batalla de la credibilidad, aportar calidad a sus contenidos y, sobre todo, lograr un mínimo de independencia que les permita abandonar la propaganda y la publicidad con la que aderezan la información, para ponerse al servicio de los ciudadanos.

Rapidez, espectáculo, falta de rigor, pérdida de las más básicas normas de la profesión periodística, etc., son las características de la información de actualidad que se nos ofrece hoy en día. El tratamiento de las guerras y conflictos es, en general, incendiario, tendente al morbo y a la espectacularidad, y muchas veces sirve más al agravamiento de los problemas que a su resolución.

El periodismo debe recuperar el control de su agenda, y no ser el vocero de los grupos de poder o de las partes en conflicto. Y una de las maneras de recuperar el control de su agenda, si creemos realmente que el periodismo es una forma de servicio público, es revertir la teoría de la agenda setting: que sean los ciudadanos quienes marquen la agenda mediática, y no al revés.

Esta es una forma de periodismo cívico, antecedente del Periodismo Preventivo, que pretende acercar los medios de comunicación a sus públicos y ganar así credibilidad.

Además de en el periodismo cívico, el Periodismo Preventivo encuentra sus raíces en el periodismo para la paz, que se centra en evitar el conflicto antes de que se produzca. El periodismo para la paz puede considerarse una parte del Periodismo Preventivo, pues este último actúa tanto antes de que se produzca la crisis o el conflicto, como durante el conflicto y después de él, evitando recaídas.

¿Cómo anticiparse al conflicto? El profesional que aspire a construir una pieza periodística que se pueda encuadrar en el campo del Periodismo Preventivo debe comprender la crisis y la región donde se va a producir, su historia y el contexto en que se sitúa. Debe, además, tener materiales “congelados” preparados con antelación, e informar de lo que va a encender esa crisis, de lo que va a ocurrir con toda probabilidad.

Las situaciones clave que puede abarcar el Periodismo Preventivo, según esta propuesta, son seis: conflictos armados, crisis institucionales, crisis sociales, crisis humanitarias, crisis de Derechos Humanos y crisis medioambientales. No se trata de resolver el conflicto o la crisis, pues el poder de los medios no es (ni debe ser) tan grande como para esto; se trata de ayudar a los ciudadanos a ejercer su papel de ciudadanos, de fortalecer la democracia informando de lo que pasa de una manera equilibrada, de dar voz a las partes que pretenden solucionar el conflicto.

Esta obra colectiva dedica la mayor parte de su espacio a darnos ejemplos prácticos de lo que es Periodismo Preventivo y de su contrario: el periodismo incendiario, irresponsable, que acaba colaborando con el agravamiento del conflicto en vez de con su resolución.

Se rescatan  ejemplos de piezas que, sin tener intención de ser Periodismo Preventivo, lo han sido, y otras que, intencionalmente, han llevado a cabo una forma de trabajo propia del Periodismo Preventivo. Las crisis de Cuba y Estados Unidos, los conflictos violentos en Colombia o las crisis humanitarias producidas en Europa por la llegada de inmigrantes han sido víctimas del “periodismo incendiario”.

El libro nos muestra lo que no se debe hacer, haciendo una crítica constructiva a la profesión que pretende superar estas malas prácticas en beneficio de la sociedad. En el otro extremo, encontramos ejemplos paradigmáticos de lo que podría ser el periodismo preventivo, como la cobertura informativa de las conversaciones de paz  entre el Gobierno colombiano y las FARC en 1999, a cargo del periodista Pedro Antonio Navarro para Cambio 16.

¿Cristalizarán estas ideas en un modelo ampliamente aceptado por la profesión periodística? Y, lo que es más difícil, ¿las tomarán en consideración las empresas de la comunicación?

Es fácil estar de acuerdo con propuestas realizadas por los autores del libro, que reclaman el compromiso del periodista con la sociedad y con la paz, y que pretenden llevar a cabo la difícil tarea de rescatar a la profesión de las garras del mercado y de los intereses de una minoría que controla el discurso público en beneficio propio.

Más sencilla, en cambio, parece la intención declarada de los autores, agrupados en torno al Instituto de Periodismo Preventivo y Análisis Internacional, de crear nuevos medios dedicados solamente al Periodismo Preventivo.

Alberto Ardèvol Abreulberto Ardèvol Abreu