Revista Latina

Reseñas_2005

MENTIRAS: VIAJE DE UN PERIODISTA A LA DESINFORMACIÓN

Barcelona: Xavier Mas de Xaxàs

Editorial: Destino, 2005- ISBN: 84-233-3713-8 - 341 pág.

Reseña realizada por Alberto Ardèvol Abreu

Mentiras es un análisis crítico sobre la función y la situación del periodismo actual. De manos de un veterano periodista con veinte años de ejercicio a sus espaldas, el libro nos acompaña en un viaje alrededor de la realidad de una profesión que nada entre las corrientes de lo que es y de lo que debería ser, siendo vencida muchas veces por la fuerza del agua, que la arrastra hasta orillas de las que es difícil alejarse. Las noticias se acaban escribiendo desde los gabinetes de prensa de los actores con poder, que acaban empleando al diario como órgano de propaganda. Las empresas que insertan publicidad censuran las noticias que no les convienen o colocan otras que sí lo hacen.

El periodista, sólo ante una pantalla en blanco que ha de llenar antes de la hora de cierre, escribe aquello que sabe que no le va a crear problemas, que coincide con el pensamiento único marcado por la economía de mercado y por la línea editorial de su medio. Otras veces, el periodista que hace bien su trabajo, el

mentiras

corresponsal que se ha jugado el cuello por ofrecer una información diferente de un conflicto, el profesional que ha gastado decenas de horas en preparar un reportaje en profundidad, ve cómo su trabajo se cae de su medio porque no encaja con lo que la competencia cuenta ese día o porque fulanito de tal ha dado unas declaraciones que “hay que poner”.

Experiencias vividas en carne propia por Xavier Mas de Xaxàs, periodista que ha trabajado casi toda su vida en el diario catalán La Vanguardia, sobre todo cubriendo información internacional. Corresponsal de este periódico en Estados Unidos entre 1996 y 2002, Mas cubrió acontecimientos como el caso Lewinsky, las elecciones de 2000 o el 11-S.

¿Qué influencia tiene el periodismo en la opinión pública?, ¿cuánto de verdad hay en lo que leemos en los diarios?, ¿qué debemos esperar para el futuro? Mas de Xaxàs intenta responder a estas preguntas desde una óptica crítica y personal, basada en su dilatada experiencia en la prensa. Para ello, divide su libro en tres bloques, que denomina “muerte”, “silencio” y “vida”.

“Muerte” aborda la inclinación del hombre por el morbo, las crisis y los escándalos, que provoca que la mayor parte de los medios de comunicación centren sus historias en acontecimientos de carácter negativo, cuanto más espectaculares mejor. “Muerte” es también un foco puesto sobre las miserias del periodismo: las mentiras de las noticias, los periódicos como agentes propagandísticos y publicitarios, la manipulación de las masas para conseguir objetivos nada nobles…

Todos recordamos la Guerra de Iraq, justificada en unas armas de destrucción masiva que no existían, o el 11-M, atribuido a ETA por el Gobierno y la mayoría de los medios para alterar el resultado de unas elecciones. Xavier Mas conoce especialmente la situación de la prensa española, y es ésta la que recibe la mayor parte de su atención. Prensa de partidos, en su mayor parte, como en la primera parte del siglo XX, con la diferencia de que antes los periódicos lo admitían abiertamente, colocando su filiación bajo la cabecera, mientras que hoy pretenden ser periódicos “independientes y objetivos”.

La realidad es que casi siempre se depende de los anunciantes, las fuentes “oficiales”, la línea editorial, la cuenta de resultados, la escasez de periodistas en la redacción, las rutinas de producción o de los regalos que recibe al redactor en calidad de sobornos. Las noticias se convierten en iguales, sin apenas diferencias aunque leamos todos los periódicos. Son noticias fabricadas en cadenas de montajes, evitando la originalidad o la precisión, mucho más caras y peligrosas. Se construye una visión fragmentada del mundo, donde la portada de un periódico  de hoy podría ser igual a la de uno de hace tres semanas, tres meses o tres años.

Más aún en las secciones internacionales: se llena espacio con una calidad aceptable a un coste cada vez más bajo, a costa de que unos cuantos reporteros que trabajan en un puñado de agencias se jueguen la vida para contar un enfoque de lo que sucede que será repetido, letra a letra, en la mayoría de los periódicos del mundo. Todo al servicio del pensamiento único, del que pocos de atreven a salir, y que consigue que las elites gobiernen el mundo sin la oposición de un “rebaño desconcertado”, a quien el poder dice en todo momento lo que debe hacer.

“Silencio” enfatiza la importancia de lo que no se cuenta en los medios, de lo que nunca es noticia, de las fuentes que no se consultan… un conjunto más importante si cabe que el formado por lo que se cuenta. No hay espacio para el 90% de las noticias que llegan a la redacción, y los criterios de selección no son todo lo profesionales que deberían ser. Muchos países no existen porque no están en la órbita informativa, y conflictos con miles de muertos que se obvian en el circuito mediático. La censura moderna la ejerce alguien que llama a la redacción desde un despacho de la administración del periódico, o un responsable de la compañía que más publicidad inserta en el periódico.

En algunos países, la censura se consigue matando a los periodistas, mientras que en nuestras “democracias” existen métodos más refinados que, igualmente, impiden la publicación de las informaciones incómodas. España no es una excepción, y existen muchos tabúes para los medios, que se convierten en lagunas de conocimiento a la que no tienen derecho los ciudadanos. La Guerra Civil, la monarquía o el terrorismo son sólo algunos ejemplos. Es difícil leer en torno a la dictadura, los abusos cometidos, la fortuna del rey y sus inversiones en el extranjero… Entrevistar a un terrorista puede costar la cárcel al osado periodista que se atreva, pues la ley no permite contactar con ellos. Tampoco sabemos lo que piensa el rey sobre la actualidad, pues no se permite preguntarle salvo en contadas ocasiones, en privado y con todo pactado de antemano.

“Vida” pretende ser una ventana al optimismo, a la ilusión de un futuro mejor para los medios, aunque el autor no consigue del todo dejarnos con esa  esperanza. La competitividad y el individualismo, la dificultad de llevar a cabo un trabajo honesto, la debilidad de los controles sobre la veracidad de lo que se cuenta, llevan con frecuencia a los periodistas a tomar atajos indeseables. Los códigos deontológicos de la profesión son papel mojado, demasiado generales para asegurar su efectividad. Las rutinas profesionales acaban por engullirlo todo y llevar al periodista a la “muerte” y al “silencio” antes relatados. Caminando al borde del precipicio, el periodista debe ser respetuoso con los hechos, veraz, honesto, pero a la vez no puede apartar la vista de la línea ideológica de su medio.

La mayoría de las veces se encuentra sólo para elaborar sus textos, limitado por el tiempo y sin recursos para comprender y juzgar la realidad. Surge entonces la duda, inherente a la profesión. Los mejores medios serán los que mejores resuelvan sus dudas, con cultura y con experiencia, sin olvidar que el periodismo es, ante todo, un servicio social. El periodismo debe dejar de ser vocero de su amo y adquirir el papel de motor del progreso y de centro del debate social, tratando a su público con respeto e inteligencia. El periódico que pretenda sobrevivir a la fuerte competencia de la red, a los blogs, a la transformación de los ciudadanos en periodistas, deberá ser consciente de lo que es y de lo que pretende ser.

Mentiras es, en definitiva, un libro de amena lectura para el que pretenda acercarse al mundo de la comunicación desde una perspectiva crítica. Su principal valor añadido es el de contar historias en primera persona, vividas a lo largo de una dilatada experiencia profesional. Su lenguaje es sencillo, claro, directo, como debe ser el del buen periodista, por lo que consigue captar nuestro interés con facilidad. Lo único que se puede echar en falta, especialmente por parte del lector conocedor de libros de comunicación y periodismo, es una perspectiva un poco diferente sobre los problemas de la profesión: algunas páginas suenan a salmodia al tratar los mismos temas de la misma manera que muchas otras obras relacionadas.