Revista Latina

 

   

Los cínicos no sirven para este oficio, de Ryszard Kapuscinki

 

   
    dardo  

Anagrama, Barcelona
2002


ISBN
84-339-2550-4


pp. 124

 

 

 

 

 

Ryszard Kapuscinski se muestra como el gran periodista que es a través del relato de su experiencia entresacada a partir de tres encuentros públicos: dos foros moderados por María Nadoti, uno de ellos con su participación junto a Jonhn Berger y una entrevista que le hizo Andrea Semplici.

La obra se estructura en una introducción de Maria Nadoti (M.N.) que analiza a Kapuscinski (R.K.) explicándolo obra a obra para revelarnos las claves de ser un gran reportero, y que concluye con una reflexión de R.K. sobre la crisis generacional ocasionada por los precipitados cambios a los que asistimos.

 Le siguen tres capítulos, cada uno de los cuales reproduce una de las citas públicas. En la primera, con el nombre de Ismael sigue navegando, M.N. le conmina para que empiece “…por el relato y por las motivaciones de una actividad periodística marcada por una opción ética muy fuerte y por la necesidad de riesgo…” a lo que R.K. añade la dedicación absoluta, la renuncia, la actualización y el estudio constante.

Así reclama buenas personas para una profesión que requiere la colaboración constante de los demás. Tras otra serie de preguntas en las que participa el público, cierran el acto M.N. y Vinicio Albanesi. En la segunda, cuyo nombre es Explicar un continente: la historia de su desarrollo, Andrea Semplici se interesa por su experiencia en África y la sigue a través de preguntas formuladas a partir de su obra, dejando para el final sus opiniones sobre el futuro.

En la tercera, El relato en un diente de ajo, John Berger  (J.B.), escritor y crítico de arte, también sigue a R.K. a través de su obra para resaltar su capacidad de entender los cambios y su calidad de testigo en ellos. Al tiempo que R.K. se declara influido por la obra de J.B. ambos se embarcan en un interesante dialogo sobre el arte del relato, en el que ocasionalmente participa M.N.

Según mi criterio, R.K. es el perfecto ejemplo de periodista en estado puro, pero su abnegación convierte a la profesión en una especie de apostolado, con martirio incluido, difícil de profesar por cualquiera en los tiempos que corren.

 

Ciro Enrique Hernández Rodríguez, La Laguna

 

   
   
http://revistalatinacs.org/l/cinicos.htm