Reseñas - Revista Latina de Comunicación Social - 2002

"El periodismo herido"

 

Madrid: José Manuel de Pablos Coello
Editorial: Foca Ediciones, 2001 - ISBN: 84-95440-20-2 - 383 pág.
Reseña realizada por Alberto Ardèvol Abreu.
José Manuel de Pablos Coello es catedrático de Periodismo de la Universidad de La Laguna. Es también director y fundador de la Revista Latina de Comunicación Social. La obra aquí reseñada, El periodismo herido, nace de una investigación centrada en el que se considera diario de referencia en España: El País. El periodismo herido cuestiona el rumbo que este periódico ha tomado, al

herido

convertirse en un plagio del diario paradigmático que fue en su primera época. Un mal plagio, que ha caído en las garras de un gran grupo mediático, convirtiéndose en un instrumento de mercadeo, que no respeta siquiera las normas que se ha autoimpuesto a través de su Libro de estilo.

¿Puede ser un diario de calidad un diario rentable? Quizá la respuesta a esta cuestión deberíamos buscarla en un periódico diferente a El País, cuya trayectoria en los últimos años muestra claramente que sólo aspira a convertirse en un diario cada vez más rentable, olvidándose si es necesario de cualquier otra consideración. Sin prisa pero sin pausa, (o mejor, con PRISA pero sin pausa), el modelo de periódico ha ido variando para convertirse en un diario más popular, con mayores ingresos por venta de ejemplares y, sobre todo, en concepto de  publicidad. Pero, como sostiene De Pablos, “no existe el diario popular y de referencia al mismo tiempo”.

Esta metamorfosis que viene sufriendo el periódico madrileño conlleva un divorcio entre prensa y sociedad, en la que se olvida la vocación de servicio público que ha de tener todo medio de comunicación. El País se aleja de la sociedad y se pone al servicio de unos intereses muy particulares, los de sus accionistas y los del resto de empresas del holding al que pertenece. Un divorcio cada vez menos sutil, enmascarado, al menos en parte, por la escasez de lectores críticos.

A lo largo del libro se desvelan algunas de las conductas poco periodísticas que El País ha ido acumulando a lo largo de los años. Desde la acumulación de erratas en sus páginas a la utilización del erotismo en las secciones de cultura para atraer lectores, pasando por un buen número de crónicas falseadas, en las que un periodista que nunca estuvo en el lugar de los hechos escribe como si lo hubiera estado.

¿Es El periodismo herido el resumen de una gran investigación?, ¿un manual del buen periodismo?, ¿un texto sobre metodología de investigación mediática? Podríamos afirmar que el libro es una suma de estas tres cosas, sin ser específicamente ninguna de ellas. Nos encontraremos con algunos capítulos de los que se pueden extraer consejos muy útiles para el periodista en ejercicio, que previenen acerca de  algunos vicios de la profesión. También hallaremos sucintas explicaciones sobre la elaboración de la metodología de las investigaciones que han permitido al autor deducir sus afirmaciones, así como interesantes herramientas que pueden servir al investigador en comunicación (como la escala para medir el amarillo en prensa).

A pesar de que el análisis del libro se centra el diario El País, el lector no debe pensar que se trata de una crítica furibunda o destructiva. Además de confesar que se trata de su diario favorito, el autor mantiene la esperanza de que El País vuelva a ser el periódico que fue en su primera época, apuntando remedios que podrían provocar una notable mejoría en el estado patológico que atraviesa el diario. Uno de los ejes del tratamiento podría basarse en abandonar el periodismo de declaraciones, o el periodismo de agenda externa al diario, a favor del periodismo de investigación. De Pablos dedica un capítulo y medio al periodismo de investigación, que en realidad debería llamarse periodismo, a secas. García Márquez afirma que “todo el periodismo debe ser investigativo por definición”, y es esta forma de hacer periodismo la única que garantiza la diversificación de la agenda mediática y de los encuadres noticiosos, aportando originalidad al medio. Justo lo contrario de lo que sucede hoy, pues el control de la información por parte de pocos pero muy influyentes actores (agencias, periódicos, grupos mediáticos) origina un discurso homogéneo y repetitivo. Un periodismo de investigación que, para el autor del libro, originará un material “exclusivo, seriado, detallado, auténtico, certero, incontestable, peligroso, con repercusiones, intemporal y documentado”.

Resultan especialmente originales las aportaciones que el autor hace sobre algunos fenómenos alejados del buen periodismo que se han generalizado en la prensa. Es el caso del Teorema del texto agotado, materializado en forma de Síndrome de la violación del texto agotado. Se da cuando, al agotarse un tema en una noticia de prensa sin que se haya ocupado el espacio que el periodista debe llenar, se empata una segunda noticia que tiene algún parentesco con la anterior. Esta nota de relleno no se titula, ni se menciona en el titular de ninguna manera, y suele comenzar con fórmulas del tipo “Por otra parte”, “Por otro lado”, “Asimismo”, etc. Son muletillas que encabezan informaciones relacionadas de alguna manera, más o menos cercana, pero que no se mencionan en el titular. 

Se trata, en definitiva, de un libro sobre periodismo, escrito en un lenguaje que permite disfrutar de él tanto al especialista en comunicación como a cualquier ciudadano interesado en profundizar sobre el panorama mediático. Un libro que recuerda que el periodismo debe ser un servicio público, y que critica con razón al sistema de medios actual, constituido por oligopolios que responden a la voz de su amo. El público recibe grandes dosis de propaganda y de publicidad disfrazada de información. La mayor parte de los códigos deontológicos y libros de estilo, nacionales e internacionales, sostienen que “la información y la opinión estarán claramente diferenciadas entre sí”. De Pablos demuestra que esto no sucede en El País pero, ¿habrá algún medio de comunicación en el que esta separación sea efectiva?; ¿será posible separar información de opinión, como quien separa el grano de la paja?

http://www.revistalatinacs.org/l/97ardevol.htm