RLCS, Revista Latina de Comunicacion Social
Revista Latina

scimago

Scopus

sjr

RLCS y Scopus

Digital Object Identifier System - Identificador de Objetos Digitales 10.4185/RLCS-2019-1350 | ISSN 1138-5820 | RLCS, 74-2019 | Version in English language | Explicación audiovisual del autor |

Índice h de la revista (citas), según Google Scholar Metrics, g || Criterios objetivos de calidad de RLCS
¿Vale este artículo para solicitar en España un sexenio de investigación?

Cómo citar este artículo / Referencia normalizada

R Martínez-Sanz, P Durántez-Stolle (2019): El ejercicio del periodismo de investigación en España. La percepción de su estado actual”. Revista Latina de Comunicación Social, 74, pp. 822 a 839.
http://www.revistalatinacs.org/074paper/1359/42es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2019-1359-42

El ejercicio del periodismo de investigación en España. La percepción de su estado actual

Performance of Investigative Journalism in Spain. The perception of its current state

Raquel Martínez-Sanz [CV] [o Orcid] [ gGS] Profesora Ayudante Doctor - Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad - Universidad de Valladolid, UVA, España - raquel.martinez.sanz@uva.es

Patricia Durántez-Stolle [CV] [o Orcid] [ gGS] Profesora Asociada - Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad - Universidad de Valladolid, UVA, España - patricia.durantez@uva.es

Abstracts
[ES] Introducción. La trascendencia del periodismo de investigación, vigilante de los poderes latentes y fiscalizador de las actuaciones de los representantes públicos, requiere un conocimiento detallado de sus necesidades para garantizar su continuidad y buena salud. Metodología. A partir del testimonio directo de sus protagonistas, los profesionales que a diario la ejercen, se perfila un panorama actual e íntegro de su práctica en España. Resultados y conclusiones. La ejecución de once entrevistas en profundidad, realizadas a profesionales de primer nivel y de toda condición, revela que la profesión está aún atravesando una situación difícil, de falta de medios y de pagos muy bajos; y que la rigurosidad y el método constituyen la clave para encarar con la mayor de las garantías las denuncias y presiones de los señalados en las investigaciones. Por último, se requirió a los periodistas soluciones a los problemas que ellos mismos identificaron como limitadores de su trabajo.
[EN] Introduction. The paramount relevance of Investigative Journalism, as a watchdog of the latent powers and supervisor of the actions from public representatives, requires a detailed knowledge of its needs in order to ensure its continuity and good health. Methodology. Based on the direct testimony of its protagonists, namely the professionals who daily perform it, a current and complete overview of their practice in Spain. Results and conclusions. The conducting of eleven in-depth interviews to a truly wide range of renown high-level professionals reveals that, the profession is still undergoing a difficult situation, with lack of means and very low earnings; moreover, it shows how both the rigor and the method are the key to face, with the greatest of guarantees, the accusations, allegations and pressures from the ones mentioned by these journalism professionals, at their regular activity. Finally, journalists were asked to provide solutions to the problems they themselves identified as limiting their work.

Keywords
[ES] Periodismo de investigación; periodista; verificación; entrevista; corrupción.
[EN] Investigative Journalism; journalist; checkup; interview; corruption.

Contents
[ES] 1. Introducción. 2. La investigación, una tarea que revela lo oculto. Estado de la cuestión. 3. Metodología. 3.1 Trayectoria de los profesionales entrevistados. 4. Resultados. 4.1 Una definición común de periodismo de investigación. 4.2 Situación laboral y condiciones de las nuevas generaciones. 4.3 La aparición de los primeros indicios. 4.4 Un trabajo coordinado y multidisciplinar. 4.5 Casos que, de una u otra forma, no se cierran nunca. 4.6 El estado de salud del periodismo de investigación en España. 5. Conclusiones. 6. Referencias bibliográficas.
[EN] 1. Introduction. 2. The investigation, a task that reveals the hidden. State of the question. 3. Methodology. 3.1 Trajectory of the professionals interviewed. 4. Results. 4.1 A common definition of investigative journalism. 4.2 Labour situation and conditions of the new generations. 4.3 The appearance of the first indications. 4.4 Coordinated and multidisciplinary work. 4.5 Cases that, in one way or another, never close. 4.6 The state of health of investigative journalism in Spain. 5. Conclusions. 6. References.

Traslate by María Miñana Guerola. Universidad de Valencia

[ Investigación 
| w | metadatos | Fichero pdf para imprimir | Presentación dinámica - ISSUU | Artículo acogido a Creative Commons | Referencias |
XML |
| Serie de ficheros para e-books | mobi | htmlz + lit + lrf + pdb + pmlz + rb + snb + tcr + txtz |

1. Introducción

Desde mediados de 2014, la corrupción y el fraude representan el segundo problema más importante del país –solo superado por el paro y, en algunos momentos puntuales, por la independencia de Cataluña– según el barómetro del CIS (2018). Además, se comprueba un aumento significativo en los medios del número de informaciones que abordan la aparición y evolución de casos de enriquecimiento ilícito, malversación de dinero público y tráfico de influencias llegando en muchos casos a convertirse en el principal tema de arranque de cabeceras e informativos (Jiménez, 2014; Guerrero-Solé, Pont-Sorribes y Palencia-Lefler, 2013; López Rabadán y Casero Ripollés, 2012).

Con esta forma de proceder el Periodismo cumple la función de representar la realidad (Reig, 2010) ofreciendo al ciudadano un empoderamiento que motive y justifique la toma de decisiones tanto a nivel individual como grupal, aunque esto no evita que los medios aprovechen su privilegiada situación e intervengan activamente en la lucha por la imposición de la visión legítima (Chavero, 2012; Zamora y Martín, 2010; Bourdieu, 2002). "La audiencia se ve obligada a confiar en los medios para que éstos les construyan la realidad, pero también esperan que actúen como elemento de control denunciando los abusos de poder y las malas prácticas políticas" (Chavero, 2012).

La investigación, como sinónimo de verificación, confrontación y profundización, es intrínseca al ejercicio del periodismo (García Márquez, 1996; Pereira, 2010). La teoría del gatekeeping presenta al periodista como perro guardián que vela por controlar los abusos del poder garantizando el derecho de los ciudadanos a ser informados. Sin embargo, la fuerte crisis del sector –provocada por el cambio tecnológico y por las dificultades económicas- ha mermado las posibilidades de control de los medios dificultando con ello su práctica (Gutiérrez Ayala, Ferreira Jiménez y Pajoni, 2015). Así pues, es habitual que el trabajo del periodista convencional se caracterice por llevar un ritmo frenético, por acumular tareas –lo que López García (2015) denomina polivalencia-, y por contar con una limitada inversión de recursos (precariedad). Condiciones que coartan la obligada tarea fiscalizadora del periodista ligado a la información de estricta actualidad (Espino Sánchez, 2016).

Esta realidad, reconocida por muchos autores (Ufarte y López-Redondo, 2013; Sabés y Verón, 2012; Salaverría y Negredo, 2008), provoca que, tanto desde el punto de vista académico como profesional, el Periodismo de Investigación constituya por sí mismo una modalidad periodística con unas características y modo de hacer propios (Parra Valcarce, 2017; Reig, 2000).

El estudio que aquí se recoge pretende avanzar en esta dirección: enfatizar el valor del periodismo de investigación como soporte de la Democracia (Checa y Barredo, 2016; Waisbord, 2001) detallando y haciendo evidentes sus rutinas de trabajo. Para ello, se recoge el testimonio directo de los profesionales que lo ejercen (n=11) interesándonos por su formación, técnicas de trabajo, relación con la empresa periodística y efectos logrados. Todo ello permitirá alcanzar nuestro principal objetivo: construir una visión panorámica del actual estado del periodismo de investigación en España.

2. La investigación, una tarea que revela lo oculto. Estado de la cuestión

La singularidad del periodismo de investigación radica en su propósito: sacar a la luz una circunstancia de interés público que de forma deliberada o casual ha permanecido oculta (Garcés Prettel y Arroyave Cabrera, 2017). El periodista, por tanto, ejerce la tarea de vigilar, pero también de poner en el centro del debate aquello que realmente es relevante para el ciudadano (Meneses, 2016; Martínez-Sanz y González, 2018).

Con frecuencia se asocia erróneamente el interés social con la demanda, cuando en realidad lo que determina que un tema sea apto para ser investigado lo marca, no la expectación o curiosidad que pueda levantar sino la repercusión que pueda tener en la vida del ciudadano (Reig, 2000). A pesar de todo, Fernando Checa Montúfar advierte (1994:27) que el peligro radica en “el enclaustramiento en un periodismo meramente denuncista o sensacionalista, que no tenga un aporte constructivo, planteador de soluciones y que, incluso, pueda ser un apologista del delito”.

Esa trascendencia implícita en los temas abordados ocasiona que las fuentes personales, fundamentales en la construcción del relato, presenten una resistencia inicial a compartir con el periodista la información de la que disponen. El trato que requieren un testigo, un implicado, o una víctima para alcanzar la confianza suficiente como para hablar con el periodista, obliga a un cuidado y un trato personalizado que en el periodismo de actualidad no hay tiempo para cultivar.

Y si algo de gran interés ha logrado permanecer oculto es porque se encuentra convenientemente escondido (Arribas Urrutia, 2016; Phail Fanger, 2012). Esta ocultación en el periodismo de investigación se traduce en una masa caótica de datos y de circunstancias complejas que envuelven el acontecimiento investigado y que dificultan su esclarecimiento. En consecuencia, sin la explícita intervención del periodista la trama revelada nunca hubiera podido aflorar.

A través de la verificación documental, es decir, de la comprobación de todos y cada uno de los datos, se alcanza la validación o rechazo de la tesis defendida por el periodista (Rueda-Rieu, 2014; De Pablos, 1998). Solo así el resultado será fiable y podrá ser publicado. Si bien es cierto que en el periodismo convencional o de actualidad los errores cometidos tienen una repercusión limitada y se solventan con la rectificación de lo publicado, en el periodismo de investigación las consecuencias de una acusación errónea pueden resultar irreversibles y lastrar la reputación o trayectoria profesional del señalado (Gómez-Sáez, 2015).

Además, la obtención de pruebas contundentes no solo afianza la denuncia, sino que ayuda al logro de otro de los grandes propósitos del periodismo de investigación, y es que los causante y/o involucrados en los hechos rompan su silencio y se vean forzados a dar explicaciones, no solo ante la Justicia, sino ante la opinión pública.

No tiene por qué ser siempre esta última y definitiva fase 5ª la entrada física y personal en prisión o en la celda de una comisaría o juzgado de las personas investigadas. De lo que se trata es de un cambio de situación; el más radical de ellos es, sin duda, la pérdida de la libertad y su ingreso en una prisión. Pero, que conste, esta última fase no implica de forma tajante la prisión sino un cambio radical de status del afectado (De Pablos, 1998).

Frente a la crisis económica del sector, destaca la revaloración del periodismo de calidad y formato largo como factor diferenciador y de valor. Como señalan Rosique-Cedillo y Barranquero-Carretero (2015), desde finales de la década de los 2000 surgen movimientos de apoyo al slow journalism, que aboga por moderar los ritmos de producción y consumo informativos en contraste con el culto a la inmediatez. Y si bien es cierto que sobre el periodista recae la ardua tarea de llevarlo a efecto, Héctor Borrat (1989) advierte que el verdadero protagonismo en la investigación lo ejerce el medio de comunicación. Esto justifica la necesidad de explorar las relaciones y “tensiones” que se pueden llegar a dar entre el profesional y la empresa y que solo se obtiene a través del testimonio directo de sus protagonistas.

El periodista investigador no puede realizar su tarea al margen de la empresa. […] el verdadero protagonista del periodismo de investigación no es ningún individuo, ningún equipo de periodistas profesionales, sino, inexorablemente, el periódico actor social que, cuando conviene a sus intereses y para desplegar una estrategia específica, se arroga el rol de investigador de secretos indebidamente ocultados por otros actores (Borrat, 1989: 87).

3. Metodología

El presente trabajo plantea como objetivo principal recoger la visión que los propios profesionales del periodismo de investigación tienen de su trabajo diario incidiendo en aspectos como formación y evolución laboral; rutinas de trabajo y relación con la empresa; o calidad de los trabajos publicados y efectos. Estas valoraciones personales, fundamentadas en la experiencia profesional, constituyen un punto de apoyo a las nociones académicas desarrollada líneas más arriba ya que permiten apreciar hasta qué punto se cumplen en la actualidad.

Para resolver las cuestiones planteadas se acude a la entrevista en profundidad por constituir una interacción profesional capaz de ir más allá del intercambio espontáneo de ideas. A partir del acercamiento basado en el interrogatorio cuidadoso y la escucha, la entrevista de investigación cualitativa es un lugar donde se construye conocimiento (Kvale, 2011).

La entrevista adoptó un formato semiestructurado compuesto por 31 preguntas destinadas a ser respondidas por periodistas de investigación españoles y en ejercicio en cualquier medio de comunicación. Esas preguntas iniciales, y comunes a todos los sujetos, fueron complementadas con otras, a criterio del entrevistador y a tenor del transcurso del diálogo, pero en cualquier caso, siempre dirigidas a conocer la forma de actuar, el recorrido profesional y/o intereses investigadores del entrevistado.

La selección de los periodistas estuvo guiada por dos requisitos previos: 1. que se consideraran a sí mismos periodistas de investigación y 2. que ejercieran la profesión en el momento de hacer la entrevista. Además, y para garantizar la máxima representatividad se tuvieron en cuenta hasta cinco variables relativas a:

  • El género. Se buscaron profesionales de ambos sexos: mujeres y hombres.

  • La edad. De forma deliberada se seleccionaron sujetos de todas las franjas de edad –agrupados por décadas-, desde la treintena hasta la sesentena.

  • Los años de experiencia como periodista de investigación. Se establecieron tres grupos: profesional Junior, con un recorrido entre 5 y 10 años, profesional Semi Senior, con entre 11 y 25 años de experiencia y profesional Senior, con una trayectoria en el sector superior a los 25 años.

  • El medio de comunicación desde donde se difunde el trabajo de investigación. Para ello se tomaron periodistas que trabajaran para televisión, prensa, radio y medios y formatos digitales.

  • La vinculación laboral. Se contó con profesionales asalariados, contratados por un medio concreto, y con freelances, autónomos que no forman parte de la nómina de una empresa periodística en particular.

Finalmente, y tras considerar los criterios descritos, se adopta una muestra no probabilística de conveniencia conformada por 11 sujetos que, si bien no permite extraer conclusiones generalizadas, sí establecer tendencias dada la amplia representatividad de los mismos (Humanes e Igartua, 2004). Los periodistas seleccionados fueron: Sandra Mir, Marcos García Rey, Pilar Velasco, Eduardo Martín de Pozuelo, Fernando Rueda, Xaquín López García, Laura Cornejo, Carlos López Fonseca, Ana Terradillos, Daniel Montero y Esteban Urreiztieta. La figura 1 sintetiza, mediante porcentajes, la presencia de cada una de las variables en la muestra configurada por once profesionales.

Fig. 1 Representación porcentual de las variables en la muestra de estudio

1
Fuente: elaboración propia

Las entrevistas en profundidad se realizaron entre los meses de marzo, abril y mayo de 2016, extendiéndose, de media, 55 minutos. Además, y previo acuerdo con el periodista, el encuentro quedó grabado íntegramente en formato audio. Se estimó fundamental que cuando las condiciones lo permitieran el entrevistador se desplazara hasta el lugar de trabajo del periodista para contribuir a generar el mejor clima de conversación (Olaz Capitán, 2016).

La entrevista se estructuró en torno a tres ejes temáticos:

Los inicios en la profesión periodística. Situación laboral actual. El primer bloque se interesa por conocer la forma en la que el entrevistado se inició en el periodismo de investigación y el tipo de formación reglada que recibió. Además, se profundiza en la situación profesional en la que actualmente el sujeto está inmerso, los temas que más interés le generan y su opinión personal acerca del panorama laboral de toda la profesión en España.

El proceso de investigación. El segundo bloque indaga en las cualidades, técnicas y formas de actuar que deben estar presentes en todo proceso investigador y que condicionan el perfil del profesional. Se recurre, además, al relato en primera persona para conocer cómo se da comienzo una investigación, el tiempo medio de trabajo, los conflictos éticos que pueden surgir y las consecuencias plausibles de su labor. 

El estado de salud del periodismo de investigación en España. El tercer y último bloque busca conocer la opinión que les merece a los profesionales del periodismo de investigación la calidad de los trabajos que se han publicado o emitido en España en los últimos cinco años. Además, se solicita que aporten soluciones a los principales problemas a los que se enfrentan y que limitan su capacidad para llegar más lejos.

3.1 Trayectoria de los profesionales entrevistados

Sandra Mir es periodista en Noticias Cuatro y coautora, junto a Gabriel Cruz, de varias obras, resultado de sus investigaciones sobre la situación y gestión política española. Con 15 años de experiencia en la profesión, sus trabajos están orientados fundamentalmente hacia la denuncia social habiéndose centrado en situaciones como la prostitución infantil en Pakistán, el tráfico de menores en Ecuador o la existencia de niñas soldado en Sierra Leona.

Carlos López Fonseca es especialista en información sobre terrorismo. Su trayectoria profesional como periodista pasa por diarios como Ya, El Independiente y El Confidencial. Además, formó parte durante 18 años de la revista Tiempo donde llegó a ser jefe de Actualidad. López Fonseca es autor de varios libros ligados a la trayectoria de la banda terrorista ETA.

Laura Cornejo se define como una periodista versátil gracias a sus trabajos para radio, televisión y prensa escrita y digital. Especializada en el ámbito regional de Castilla y León, ha estado presente en cabeceras como Gente, Diario de Valladolid de El Mundo o Eldiario.es. Muy activa en la Red, Cornejo administra un blog, Sin Mordaza donde da voz a las investigaciones que por interés propio realiza.

Esteban Urreiztieta lidera desde 2016 el equipo de investigación de El Mundo, cargo que ya había ocupado anteriormente en la edición de Baleares durante 8 años destapando los principales casos de corrupción de las islas y que llevaron a la dimisión primero, y después a la cárcel, a la líder de Uniò Mallorquina, María Antònia Munar. Con anterioridad desempeñó el cargo de director adjunto en El Español.

Daniel Montero participa desde sus comienzos en el proyecto periodístico de El Español. Actividad que compagina como colaborador en varios programas de televisión y con una faceta editorial que le ha llevado a publicar hasta 3 libros cuyo contenido bebe directamente de las investigaciones relativas a la corrupción en España. La trayectoria profesional de Montero como periodista de investigación se inicia en la revista Interviú.

Ana Terradillos es experta en terrorismo, trabaja como periodista en Cadena Ser, en Madrid, y participa como colaboradora en varias tertulias de Telecinco y Cuatro poniendo bajo su punto de mira la corrupción del país. En 2003 cubre la Guerra de Irak y desde ese momento su ámbito de investigación se extiende al terrorismo internacional de corte islámico (Al Qaeda y Estado Islámico).

Xaquín López ejerce como periodista de investigación en los Telediarios y en los Servicios Informativos de TVE desde el año 2010, aunque su paso por el ente público se remonta años atrás incluyendo a RNE, al Canal 24 horas y a La 2. Actualmente, compagina la faceta periodística con la coordinación del Máster de Periodismo en Televisión de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. La publicación del reportaje “En ruta con los niños esclavos” (El País) le valió en 2007 el Premio Derechos de la Infancia y Periodismo.

Fernando Rueda es especialista en espionaje y servicios de inteligencia con una trayectoria en el periodismo de investigación superior a los 30 años. Fue subdirector de la revista Interviú y Tiempo y actualmente ejerce como freelance participando en diversos medios. Es autor de una decena de libros vinculados con su principal línea de especialización y ejerce como profesor en el Centro Universitario Villanueva (Universidad Complutense).

Eduardo Martín de Pozuelo es redactor jefe de La Vanguardia, periódico al que está ligado desde 1976. Junto a su compañero de profesión, Jordi Bordas, fundó el equipo de investigación de este medio en 1983. Galardonado, entre otros, con el premio Ortega y Gasset y el Premio Ondas, imparte clases de Periodismo en las universidades Ramón Llull y Pompeu Fabra. Su incursión en la televisión le llevó también a trabajar como coguionista y asesor en Teleobjetivo (TVE).

Pilar Velasco trabaja como periodista para el equipo de investigación de la Cadena Ser dando seguimiento a casos de carácter político y económico, principalmente. Con anterioridad formó parte de la revista Interviú y de Estrella Digital y fue subdirectora del programa de La Sexta Actualidad en 2D. Velasco es autora del libro No nos representan: el manifiesto de los indignados en 25 propuestas (2011).

Marcos García Rey es editor de Investigación de El Confidencial y miembro del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), organización galardonada con el Premio Pulitzer 2017 por la investigación relativa a los Papeles de Panamá en la categoría de “Periodismo en profundidad”. García Rey también ha participado en investigaciones como la Lista Falciani o “Saqueando los mares”. Fue fundador y coordinador del Máster de Periodismo de Investigación, Datos y Visualización (2012-2017).

4. Resultados
4.1 Una definición común de periodismo de investigación

La entrevista en profundidad con todos y cada uno de los periodistas se inicia con la definición de lo que el entrevistado entiende qué es el periodismo de investigación. Esta forma de proceder pretende establecer un punto de partida común y cerciorarse de que la concepción del objeto de estudio -el periodismo de investigación- se ajusta a los mismos parámetros.

Los once profesionales entrevistados reafirman la definición –modalidad periodística que busca sacar a la luz hechos que permanecen ocultos y que conlleva la acción directa del periodista- aunque apostillan en reiteradas ocasiones que la investigación es consustancial al propio ejercicio del periodismo. Hay quienes, incluso, apuestan por otras nomenclaturas o expresiones para identificarlo: “periodismo de segunda velocidad” en alusión a que necesita un ritmo más lento o “el periodismo que te mete en problemas”, por la frecuencia con la que los autores tienen que hacer frente a demandas.

4.2 Situación laboral y condiciones de las nuevas generaciones

Si bien es cierto que unos de los requisitos iniciales para desarrollar la entrevista fue que el periodista se encontrara en activo, la mayoría reconoció no solo eso, sino además, compaginar su trabajo de periodista con la docencia en másteres universitarios especializados y/o con la redacción de libros recopilatorios de sus investigaciones. Esta nota común nos advierte de su fuerte vocación e implicación a pesar de tratarse de profesionales con una larga experiencia y una consolidada situación y, por tanto, sin la necesidad incipiente de abrirse camino.

Por lo que respecta al ejercicio periodístico propiamente dicho, nos interesamos por conocer el medio en el que desarrollan su trabajo. Dos de los periodistas aclaran estar vinculados principalmente al medio televisivo, otros dos a la radio y cinco a la prensa –impresa (1) y medio digital (4)-. Los dos profesionales restantes manifiestan no sentirse representados con esta clasificación al no limitarse a un único soporte sino que, en función de las circunstancias, su trabajo se adapta al medio más idóneo, no existiendo un predomino de uno sobre otro.

De toda la muestra, siete trabajan para un medio constituido, como asalariados, mientras que cuatro lo hacen como freelance. Sin embargo, la mitad recuerda que en algún momento de su trayectoria profesional ha pasado por esta figura abocado por las circunstancias más que por convencimiento propio. Al mencionar el significativo aumento de los trabajadores autónomos, la admiración hacia estos profesionales es unánime: “defenderse y sobrevivir como freelance tiene mucho mérito […]. El riesgo es máximo y la rentabilidad, escasa”, puntualiza Carlos López Fonseca.

De entre las fortalezas que envuelven al trabajo del periodista freelance, los encuestados destacan la inexistencia de ataduras y la libertad para trabajar aquellos temas que más les interesan sin tener que dar explicaciones a nadie. También hay coincidencia a la hora de valorar su evolución: “se ha desvirtuado esta figura al ofrecerle pagos irrisorios que rozan el insulto y que complican la propia supervivencia del periodista”.

Y al tratar las principales desventajas que asume el autónomo se alude a cuestiones como la soledad o la desprotección cuando el trabajo se pone en cuestionamiento. “Aunque el director del medio es el responsable de lo que se publica, en caso de querella, respondes tú directamente”, nos recuerdan.

Sin embargo, al ser preguntados por la situación laboral más proclive para ejercer el periodismo de investigación las respuestas adoptan una gran variedad. Hay quienes se decantan por el estado de freelance como mejor mecanismo para que las pesquisas puedan prolongarse en el tiempo; hay quienes consideran que la empresa privada es la que puede dar más garantías; y quienes no se decantan por una opción en particular apuntando que cada una tiene sus pros y sus contras. Como reconoce Daniel Montero a tenor del debate sobre ente público o privado “lo importante es que el medio adopte una perspectiva crítica y cumpla un fin social. (…) El problema llega cuando el medio prioriza sus intereses particulares. Es en ese momento cuando los periodistas tenemos dicotomías”.

Sin entrar a perfilar la cantidad exacta, buena parte de los profesionales sienten que son convenientemente remunerados por el medio de comunicación para el que trabajan aclarando que “con esto no te haces rico”. Ana Terradillos recuerda, además, que “la dedicación es absoluta y la necesidad de actualizarte con formación, constante”.

Al repasar la calidad de la formación universitaria que se brinda a los futuros periodistas, la mayoría considera que es mejorable, aunque puntualizan que el conocimiento de cómo se hacen las cosas lo otorga la práctica, es decir, experimentando en primera persona. A pesar de todo, coinciden en resaltar que un recién graduado debe salir de la facultad manejándose en inglés y dominando ciertas herramientas informáticas.

En el caso de la especialidad de periodismo de investigación el panorama se ennegrece siendo casi unánime la percepción de que desde la universidad española no se prepara en esta modalidad si no es a través de estudios de máster. Marcos García Rey determina que la buena formación del futuro periodista investigador ha de estar orientada a “saber analizar y representar datos y dominar el acceso a la información pública”. Cabe destacar que buena parte de los periodistas entrevistados tienen contacto habitual con las nuevas generaciones, bien porque imparten docencia o porque reciben en la redacción a becarios, lo que les confiere una visión privilegiada.

4.3 La aparición de los primeros indicios

Todos los periodistas que atendieron nuestra entrevista en profundidad reconocieron estar inmersos en algún trabajo de investigación. Llama la atención que más de la mitad apostillen que lo habitual es estar trabajando en más de un caso. Xaquín López explica así su forma de actuar:

Lo ideal es tener muchas opciones diferentes e ir moviéndolas a tu antojo en función de los ritmos de cada una. Tengo historias dormidas, temas que llevo persiguiendo desde hace 3, 4, 5 años, pero sé que al final lo puedo conseguir, por eso insisto en ellos. Por norma general, los dejo descansar cuando llego a un punto en el que no hay resultados y cuando pasan unos meses los recupero. Hay que tener muchos frentes abiertos y elegir en función del momento y de las posibilidades.

Las temáticas que más interés suscitan entre los periodistas de investigación son la corrupción, la gestión política y financiación de partidos, la evasión fiscal y el yihadismo. Por este orden, estos fueron los casos más nombrados en torno a los cuales se encontraban tras la pista: Ausbanc y Manos Limpias, caso Bárcenas, Panamá papers, familia Puyol, caso Urdangarin y terrorismo en España.

A la hora de dar comienzo a una investigación, los profesionales del Periodismo encuentran en sus confidentes la fórmula más propicia para iniciar sus pesquisas. Sin embargo, el establecimiento de una relación de confianza con este tipo de fuentes lleva su tiempo y requiere demostrar constantemente profesionalidad y buen hacer. Esteban Urreiztieta insiste en que “las fuentes que me han proporcionado la información más valiosa son las que he cultivado personalmente y a las que trato cara a cara, ya que solo así puedes lograr que confíen. Y a partir de ahí se comienza a documentar lo que te cuentan”.

Otros puntos de partida frecuentes para una investigación periodística son la filtración de documentos y la supervisión crítica de los medios de comunicación. “A veces salta una noticia y consideras que no está lo suficientemente tratada o que le faltan datos para poder ser comprendida. Es en ese momento cuando puedes empezar a plantearte una investigación”, explica Laura Cornejo. Hay quien, además, aboga por revisar si esa misma situación irregular que se ha descubierto, y que en la actualidad es noticia, se está produciendo simultáneamente en otros espacios geográficos o contextos. Todo con el objetivo de comprobar si se repite un mismo patrón de comportamiento.

Aun siendo estos los mecanismos más habituales utilizados por los periodistas para iniciar una nueva investigación, todos reconocen que cada caso, cada situación, es un mundo. Pero si hay una pauta que puede ser extensible a la mayoría, Pilar Velasco apuesta por “seguir el rastro del dinero, aunque suene a tópico. Preguntarse cómo llega el dinero y cómo se utiliza resultan cuestiones capitales a la hora de orientar el tema”.

4.4 Un trabajo coordinado y multidisciplinar

Si el hallazgo del tema a investigar repercute en la labor de las semanas o incluso de los meses siguientes, no resulta menos trascendente la elección o no de los compañeros que van a acompañar al periodista durante todo el proceso. Al ser preguntados por el número ideal de integrantes de un equipo de investigación periodística, los encuestados manifiestan opiniones encontradas: desde quienes prefieren trabajar solos --reconociendo que así les ha ido muy bien--, a quienes optan por el trabajo en pareja -siempre y cuando exista complicidad y no sea una unión forzada-, pasando por quienes abogan por un equipo cuanto más grande y variado, mejor.
Todos aquellos que se decantaron por el grupo de trabajo insistieron en la necesidad de estar integrado por profesionales de capacidades variadas donde no pueden faltar, además de periodistas, ingenieros informáticos y analistas de datos.

A la hora de perfilar las cualidades imprescindibles en un periodista de investigación se recogieron las siguientes respuestas:

  • Esfuerzo, constancia y tenacidad. Los asuntos investigados por el periodista, al mantenerse ocultos bien de forma deliberada o casual, requieren de su explícita intervención pues habrá de desentrañar y analizar toda una maraña de datos y circunstancias complejas. La resolución de esta ardua tarea exige tiempo y constancia. No dejarse vencer por el desánimo en los momentos más infructuosos y ser paciente en la búsqueda de nuevos datos o conexiones resultan rasgos básicos para obtener resultados.

  • Vocación. “Tiene que gustarte mucho el oficio y disfrutar con tu trabajo porque es muy laborioso e ingrato muchísimas veces”, recuerda Esteban Urreiztieta. Esa alta dedicación a la que aludíamos en el punto anterior solo se comprende y puede mantenerse en el tiempo si el periodista siente verdadera pasión por su trabajo.

  • Método. Además de poseer talento y mostrar predisposición hacia el trabajo, el periodista investigador necesita un método de trabajo adecuado, fundamentado en la rigurosidad, que canalice todo su esfuerzo y le permita estructurar los conocimientos propios y adquiridos.

Aunque no cabe duda de que el periodista de investigación tiene a su alcance un amplio abanico de técnicas para obtener información de valor, durante la entrevista se incidió en la opinión que les merece el uso de mecanismos de grabación encubierto como son las cámaras o los micrófonos ocultos. En ese sentido encontramos una gran unanimidad. Todos recuerdan que en España existió una época “dorada” para esta técnica, demandada constantemente y que llegó a constituir por sí misma un formato televisivo. Sin embargo, pronto se desvirtuó su uso atentando, sin justificación alguna, contra la intimidad de las personas grabadas.

Durante las conversaciones mantenidas, cuatro periodistas reconocieron de forma explícita y sin ser preguntados explícitamente por ello, haber utilizado la cámara oculta en algún momento de su carrera profesional, siempre con el objetivo de “cubrirse las espaldas”: bien para registrar las amenazas recibidas o bien para conseguir una prueba que acreditara la tesis defendida en el trabajo periodístico en caso de ser demandado por ello. De dichos testimonios se concluye que el resultado de una cámara oculta no tiene por qué estar destinado, irremediablemente, a su difusión pública.

Tomando en cuenta las valoraciones de los 11 especialistas, se aprecia que cuando lo que motiva la utilización de una cámara oculta es denunciar una situación especialmente relevante, de interés público y cuyo testimonio no se puede lograr a través de otro recurso, su uso queda legitimado.

4.5 Casos que, de una u otra forma, no se cierran nunca

Una vez finalizado el proceso de investigación y habiéndose publicado el trabajo nos interesamos por conocer hasta qué punto el periodista está pendiente de la evolución de “su tema” o si por el contrario prefiere tomar distancia y afrontar, cuanto antes, un nuevo proyecto. Si bien es cierto que nadie declaró poner punto final a sus investigaciones de forma abrupta, sino que en todos los casos se apuesta por el seguimiento, tras plantear esta pregunta, observamos dos tipos de respuesta en función de la presión por producir material a la que está sometido el periodista por su medio. Aquellos profesionales más ligados a la actualidad manifestaron seguir la evolución del caso investigado para registrar reacciones, para comprobar que se respeta y menciona al periodista y/o medio que da la exclusiva e incluso para captar nuevas fuentes interesadas en aportar su testimonio. Seguimiento caracterizado, en todo caso, por su capacidad para dar lugar a nuevo material publicable en un corto-medio plazo. Por el contrario, otro importante grupo de profesionales, más desligados de la producción obligatoria diaria, realizan ese seguimiento guiados principalmente por la nostalgia y la empatía hacia el tema esperando comprobar su evolución en el largo plazo.

Sin embargo, hay una situación, ajena a la propia voluntad del periodista y común a todos, que hace que éste no pueda cerrar capítulo y es la que se produce cuando los agraviados por una investigación periodística denuncian a su autor ante la justicia. Tal y como reconocen: “resulta desagradable. La notificación de tu primera denuncia es imborrable. Te entra miedo; es una situación desconocida, incluso sabiendo que tienes todo atado y bien atado”. A pesar de todo admiten que tiene que ser así, que es necesario seguir demostrando valor “porque sabes que estás sacando a la luz cuestiones que otros -mafiosos, corruptos, defraudadores, etc.- desean mantener ocultas. Y ese es el mejor síntoma de que estás haciendo bien tu trabajo”.

El ámbito temático donde se encuadra el trabajo periodístico de investigación del que más orgullosos se sienten los entrevistados gira principalmente en torno a la (mala) gestión: política, administrativa o económica. Destacan, por encima de todos, los casos de corrupción. Además, buena parte de los periodistas han experimentado que su trabajo ha tenido consecuencias directas sobre la sociedad contribuyendo, en la medida de sus posibilidades, a limitar los excesos de poder. “Muchos de mis temas han acabado siendo investigados por la Justicia, por la fiscalía y sé de buena mano que han servido a la gente a la que afectan”, asiente Pilar Velasco.

De manera más precisa, es posible determinar que las publicaciones firmadas por los periodistas han modificado conductas, reglamentos internos y legislaciones; han producido ceses, dimisiones e incluso prisión para quienes quebrantaron la ley y han contribuido a que los ciudadanos conocieran la verdad de lo sucedido. Sandra Mir no se olvida, además, de la gran aportación personal que se lleva con cada historia: “vivencias, testimonios, amistades, conocimiento de otras realidades... que te enriquecen como persona, que te generan un bagaje valiosísimo. Y eso me hace sentir muy orgullosa”.

En estos términos también se expresa Eduardo Martín de Pozuelo, quien recuerda momentos de mucha emoción junto a víctimas y a familiares de acusados franquistas y nazis que desconocían el pasado de sus seres queridos. “Sientes y vives con emoción cada uno de los avances”.

4.6 El estado de salud del periodismo de investigación en España 

Si hasta este momento las cuestiones planteadas se han orientado a conocer la forma de trabajar y el relato de la experiencia profesional propia, las siguientes preguntas profundizan en la opinión que les merecen los últimos trabajos publicados por sus colegas de profesión, como una forma de testar el estado de salud del que goza el periodismo de investigación en España actualmente.

Con todo ello, y tomando como referencia el tiempo presente, se pide a los periodistas que reflexionen acerca del principal problema que acecha al ejercicio del periodismo de investigación que se ejerce en España. La opción más repetida es el escaso presupuesto que los medios destinan a sufragarlo. En concomitancia con esto se expresa Sandra Mir, testigo del drástico descenso en el pago ofrecido por los medios en el proceso de compra de reportajes completos a freelances. También se pone sobre la mesa la limitación que supone no tener garantizado el acceso a datos que conciernen a la Administración Pública, dejando en evidencia la ineficacia de la recién estrenada Ley de Transparencia.

De media, los periodistas atribuyen una nota de 6,5 sobre 10 a los trabajos periodísticos publicados o emitidos en España en los últimos cinco años. Hubo quien matizó que los resultados plasmados en prensa presentan un nivel muy superior a lo emitido en televisión y quien haciendo un ejercicio de comparación coloca a España al mismo alto nivel que otros países que gozan de una alta estima a nivel internacional.

Tras comentar las dolencias, se propone a los periodistas sugerir mejoras que contribuyan a aumentar la calidad de los trabajos de investigación. En este sentido se repiten dos tipos de medidas: por un lado, que las empresas periodísticas dediquen más tiempo y medios al periodismo de investigación y, por otro, que los periodistas sean más minuciosos: “los datos hay que trabajarlos porque son la base para contextualizar y dimensionar los temas” (Pilar Velasco). En esta misma línea se expresa Marcos García Rey, para quien resulta fundamental una buena metodología de investigación. “Puedes tener mucho talento, puedes ser una persona muy tenaz y dedicarle mucho tiempo, pero sin una buena metodología, no obtendrás un resultado riguroso”.

Si de manera recurrente se alude a la falta de medios para investigar, planteamos a la muestra que señalara el tema que abordaría si contara con un presupuesto ilimitado. La mayoría, y con una gran espontaneidad, no puede reprimir ofrecer más de una respuesta: la monarquía y el origen de su patrimonio; el negocio de las desapariciones forzadas en países como México o Colombia; los crímenes de la Guerra Civil; la corrupción en la Justicia; las relaciones de poder forjadas por las Administraciones autonómicas que llevan décadas gobernadas por el mismo partido; corrupción política y extorsiones; o el tráfico de mujeres desde sus países de origen, fueron las contestaciones proporcionadas.

Por último, se plantea a los periodistas que valoren el posible daño -de existir- provocado por los formatos que se autodenominan de “investigación” sin serlo y que resultan una constante en la oferta televisiva. Para Sandra Mir el periodista ha adquirido un exceso de protagonismo injustificado en los últimos años, y se manifiesta partidaria de pasar más desapercibido: “el papel del periodista se limita a comprobar los datos y trasladar las informaciones”.

5. Conclusiones

El periodismo de investigación, como modalidad periodística diferenciada, cumple la función de sacar a la luz todo aquello que permanece oculto, estableciendo una continua vigilancia sobre los poderes establecidos y fácticos, es decir, sobre todo aquello que condiciona y resulta de relevancia para los ciudadanos.

Esta noble función, sin embargo, encuentra numerosos obstáculos por las implicaciones que su denuncia puede suponer. El proceso de investigación requiere tiempo: tiempo para tratar con las fuentes y ganarse su confianza; tiempo para desentrañar asuntos complejos; y tiempo para verificar todos y cada uno de los datos que servirán de soporte al relato. Sin esta garantía, el periodista no puede publicar y por ende exigir a los causantes del daño explicaciones públicas. Sin embargo, no hay que olvidar el papel prioritario jugado por las empresas periodísticas, quienes dan soporte a las investigaciones y en última instancia determinan qué temas salen a la luz pública y cuáles quedan varados.

Con la finalidad de conocer de primera mano la percepción que los profesionales del periodismo de investigación tienen de su trabajo (situación laboral, rutinas y calidad de las investigaciones que salen a la luz en España) se entrevistó a once periodistas de primer nivel y de toda condición. Estos no solo aportaron una definición unánime de periodismo de investigación, sino que además validaron con sus declaraciones los condicionantes firmados por los académicos.

Por lo que respecta a la situación laboral, los entrevistados admitieron que la profesión sigue en un estado de precarización, especialmente visible en la figura del freelance, que, si bien aborda los temas que más le interesan, recibe pagos insignificantes por su trabajo. El hecho de que muchos periodistas reconocidos se hayan visto obligados a pasar por este estado en algún momento de su carrera representa la delicada situación por la que ha atravesado -y en gran medida aún permanece- el gremio.

Los periodistas de investigación en España trabajan, por norma general, más de un tema a la vez, interesándose principalmente por la corrupción, la gestión política y financiación de partidos, la evasión fiscal y el yihadismo. Su punto de arranque suele deberse a las pistas facilitadas por un confidente, alguien de confianza que tiene acceso a datos o a información de interés, aunque como reconocen, cada caso tiene su evolución y sus particularidades.

Donde no hubo unanimidad es en el número ideal de integrantes de un equipo de investigación, aunque sí que se repitió la máxima de disponer de un buen ambiente y, sobre todo, de perfiles y conocimientos que complementen al resto. Todo con el fin de poder encarar con la mayor solvencia posible los juicios y demandas a los que se ven sometidos, prácticamente de continuo, medios y periodistas. Síntoma que identifican con haber llegado al fondo del asunto.

A pesar de todo, se reconoce que no todo vale y que los mecanismos de escucha encubierta, como la cámara oculta gozan de muy mala imagen por el uso indiscriminado y abusivo que tuvieron en una época pasada. Tan solo se justifica su utilización cuando resulta el único recurso viable para denunciar una situación irregular de interés o para probar una amenaza.

Con todo esto los periodistas de investigación consideran que la calidad de los trabajos publicados es buena, situándose al mismo nivel --principalmente, la prensa escrita-- que las publicaciones internacionales más reconocidas, aunque manifiestan que se podría mejorar si los medios invirtieran más tiempo y recursos económicos a la investigación.

6. Referencias bibliográficas

A Arribas Urrutia (2016): “Ser o no ser periodista en México”.Infoamérica: Iberoamerican Communication Review, 10, pp. 39-49.

H Borrat (1989): El periódico, actor político. Barcelona: Gustavo Gili.

P Bourdieu (2002): “Estrategias de reproducción y modos de dominación”. Colección Pedagógica Universitaria, 37-38, pp. 1-21.

P Chavero (2012): “La corrupción política en los medios de comunicación españoles: un estudio del caso Gürtel (2008-2011)”. Circunstancia. Revista de Ciencias Sociales del IUIOG, 29.

F Checa Montúfar (1994): “Denunciar, deshacer entuertos”. Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación, 48 http://dx.doi.org/10.16921/chasqui.v0i48.2177

F Checa & D Barredo (2016): “Medios públicos y libertad de expresión en la percepción de los periodistas: un estudio comparativo (2008-2015)”. Revista Latinoamericana de Ciencias de la Comunicación, 13(24), pp. 36-47.

Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) (2018): Tres problemas principales que existen actualmente en España. http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Indicadores/documentos_html/TresProblemas.html (24.10.2018).

JM De Pablos Coello (1998): “Periodismo de investigación: las cinco fases P”. Revista Latina de Comunicación Social, 9, 1998. http://www.revistalatinacs.org/a/475fp.htm

G Espino Sánchez (2016): “Periodistas precarios en el interior de la república mexicana. Atrapados entre las fuerzas del mercado y las presiones de los gobiernos estatales”. Revista mexicana de ciencias políticas y sociales, 61 (228), pp. 91-120.

G García Márquez (1996, octubre 20): “El mejor oficio del mundo”. El País. Sección Tribuna. https://elpais.com/diario/1996/10/20/sociedad/845762406_850215.html (24.10.2018).

ME Garcés Prettel & J Arroyave Cabrera (2017): “Autonomía profesional y riesgos de seguridad de los periodistas en Colombia”. Perfiles latinoamericanos, 25(49), pp. 35-53. http://dx.doi.org/10.18504/pl2549-002-2017

F Gómez-Sáez (2015): Los reportajes de investigación con cámara oculta: estudio periodístico y jurídico. Madrid: Dykinson.

F Guerrero-Solé, C Pont-Sorribes & M Palencia-Lefler (2013): “La construcción de la imagen de la política en los noticiarios televisivos en España. Exo- y endo- equilibrios de la calidad de la información política”. Revista Latina de Comunicación Social, 68, pp. 167-188. http://dx.doi.org/10.4185/RLCS-2013-973

F Gutiérrez Atala, J Ferreira Jiménez & H Pajoni (2015): “Estudio sobre los efectos de la presión política y ciudadana en las rutinas profesionales de periodistas de tres ciudades latinoamericanas”. Comuni@cción, 6(2), pp. 38-45.

F Jiménez (2014): “La corrupción en un país sin corrupción sistémica. Un análisis de los casos Bárcenas, Palau y ERE”, en J Estefanía (dir.) Informe sobre la Democracia en España/2014. Democracia sin política (pp. 165-187). Madrid: Fundación Alternativas.

ML Humanes & JJ Igartua (2004): Teoría e investigación en comunicación social. Madrid: Síntesis.

S Kvale (2011): Las entrevistas en investigación cualitativa. Madrid: Ediciones Morata.

G López García (2015): Periodismo digital. Redes, audiencias y modelos de negocio. Salamanca: Comunicación Social.

P López-Rabadán & A Casero-Ripollés (2012): “La evolución de la agenda mediática española (1980-2010). Un análisis longitudinal de la portada de la prensa de referencia”. Revista Latina de Comunicación Social, 67, pp. 470-493. http://dx.doi.org/10.4185/RLCS-2012-964

R Martínez-Sanz & C González Fernández (2018): “Comunicación de Marca en Instagram, ¿Una Cuestión de Género? El Rol del Influencer de Moda”. Masculinities and Social Change, 7(3), 230- 254. http://dx.doi.org/10.17583/MCS.2018.3693

ME Meneses (2016): “#PanamaPapers. El resurgimiento del periodismo de investigación”. Foreign affairs latinoamérica, 16(3), pp. 104-110.

AJ Olaz Capitán (2016): La entrevista de investigación. Madrid: Editorial Grupo 5.

D Parra Valcarce (2017): “Periodismo ciudadano y cambio social. Análisis de iniciativas colaborativas en el ámbito del periodismo de investigación”. Estudios sobre el mensaje periodístico, 23(1), pp. 135-146. http://dx.doi.org/10.5209/ESMP.55587

FH Pereira (2010): “El mundo de los periodistas: aspectos teóricos y metodológicos”. Comunicación y Sociedad, 13, pp. 101-124.

EM Phail Fanger (2012): “Periodismo de investigación. El caso Wal Mart de México”. Revista Razón y Palabra, 81.

R Reig (2000): Periodismo de investigación y pseudoperiodismo. Madrid: Ediciones Libertarias.

R Reig (2010): La dinámica periodística. Perspectiva, contexto, métodos y técnica. Sevilla: Asociación Universitaria Comunicación y Cultura

G Rosique-Cedillo & A Barranquero-Carretero (2015): “Periodismo lento (slow journalism) en la era de la inmediatez. Experiencias en Iberoamérica”. El profesional de la información, 24(4), pp. 451-462. http://dx.doi.org/10.3145/epi.2015.jul.12n

F Rueda Rieu (2014): “Las fuentes del periodismo de investigación sobre el servicio de inteligencia CNI”. Estudios sobre el mensaje periodístico, 20(1), pp. 539-555. http://dx.doi.org/10.5209/rev_ESMP.2014.v20.n1.45247

F Sabés& JJ Verón (2012): “Universidad y empre­sa ante la doble crisis del periodismo tradicional. Propuestas y reflexiones sobre la modificación sustancial del escenario periodístico. El clúster periodístico”. adComunica. Revista Científica de Estrategias, Tendencias e Innovación en Co­municación, 4, pp. 151 - 170. http://dx.doi.org/10.6035/2174-0992.2012.4.10

R Salaverría & S Negredo (2008): Periodismo integrado. Convergencia de medios y reorganización de redacciones. Barcelona: Sol90.

MJ Ufarte & I López-Redondo (2013): Del deterioro del periodismo tradicional al horizonte de las nuevas tecnologías.

Montilla (Córdoba): Grupo de Investigación influencias de los Géneros Periodísticos y de las Tecnologías en la Comunicación Social.

S Waisbord (2001): “Por qué la democracia necesita del periodismo de investigación”. Revista Razón y palabra, 22. http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n22/22_swaisbord.html (30.09.2018).

R Zamora & JA Marín (2010): “La representación simbólica del escándalo de corrupción política. Hacia una tipología de los marcos periodísticos (frames) utilizados en la narración del escándalo de corrupción política”. Revista Razón y Palabra, 73.

_____________________________________

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO EN BIBLIOGRAFÍAS – HOW TO CITE THIS ARTICLE IN BIBLIOGRAPHIES / REFERENCES:

R Martínez-Sanz, P Durántez-Stolle (2019): El ejercicio del periodismo de investigación en España. La percepción de su estado actual”. Revista Latina de Comunicación Social, 74, pp. 822 a 839.
http://www.revistalatinacs.org/074paper/1359/42es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2019-1359-42

- En el interior de un texto:
R Martínez-Sanz, P Durántez-Stolle (2019: 822 a 839) …
o
…R Martínez-Sanz et al, 2019 (822 a 839) …

Artículo recibido el 2 de marzo. Aceptado el 24 de abril.
Publicado el 27 de abril de 2019

___________________________________________________________________________