RLCS, Revista Latina de Comunicacion Social
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Digital Object Identifier System - Identificador de Objetos Digitales 10.4185/RLCS-2018-1311 | ISSN 1138-5820 | RLCS, 73-2018 | Version in English language | Explicacin audiovisual del autor |

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M Martínez-Nicolás, A Carrasco-Campos (2018): “La transformación de una comunidad científica. Evolución del patrón de autoría de la investigación española sobre comunicación publicada en revistas especializadas (1990-2014)”. Revista Latina de Comunicación Social, 73, pp. 1368 a 1383.
http://www.revistalatinacs.org/073paper/1311/70es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2018-1311

La transformación de una comunidad científica. Evolución del patrón de autoría de la investigación española sobre comunicación publicada en revistas especializadas (1990-2014)

The transformation of a scientific community. The evolution of authorship patterns in the Spanish communication research published by peer-reviewed journals (1990-2014)

Manuel Martínez-Nicolás [CV] Universidad Rey Juan Carlos (España). manuel.martinez.nicolas@urjc.es

Ángel Carrasco-Campos [CV] Universidad de Valladolid (España).
angel.carrasco.campos@soc.uva.es

Abstracts
[ES] Introducción. El número de los integrantes de la comunidad científica de investigadores de la comunicación en España se ha duplicado en el último cuarto de siglo, y probablemente haya ido modificando algunas de sus características y prácticas de investigación. Objetivos y método. En este trabajo se indaga en la transformación experimentada por esta comunidad científica utilizando como indicador la evolución del patrón de autoría (sexo de los firmantes, universidades de procedencia, número de autores, etc.) de la investigación comunicativa española con datos obtenidos de una muestra de 1000 artículos publicados entre 1990 y 2014 en cinco revistas especializadas editadas en España. Resultados y conclusiones. Los resultados indican el crecimiento de la presencia de las mujeres en la actividad investigadora, el incremento del número de universidades de procedencia de los autores firmantes, la discreta contribución de autores adscritos a universidades privadas, y la progresiva consolidación de la investigación realizada en colaboración entre varios autores.
[EN] Introduction. Over the past 25 years, the number of communication researchers in Spain has doubled, and has probably modified some of its characteristics and research practices. Objectives and method. This paper analyses the transformation experienced by this scientific community using as an indicator the evolution of authorship patterns (gender distribution of authors, number of authors, university, etc.) in Spanish communication research. Data were collected from a sample of 1000 articles published between 1990 and 2014 by five peer-reviewed journals edited in Spain. Results and conclusions. The results show the growth of the presence of women in the research activity, the increase in the number of universities of the signing authors, the modest contribution of authors affiliated to private universities, and the progressive consolidation of the research developed by the collaboration of multiple authors.

Keywords
[ES] Investigación sobre comunicación; España; comunidad científica; autoría; revistas científicas.
[EN] Communication research; Spain; scientific community; authorship; peer-reviewed journals.

Contents
[ES] 1. Introducción. 2. El nuevo perfil de la comunidad científica. 3. Los cambios en las prácticas de publicación. 4. La consolidación de la investigación colaborativa. 5. Objetivos y método. 5.1. Objetivos. 5.2. Muestra y unidad de análisis. 5.3. Codificación y fiabilidad. 6. Resultados. 6.1. Distribución de las autorías por sexo. 6.2. La contribución de las universidades públicas y privadas. 6.3. Evolución del tipo de autoría. 6.4. Modalidades de colaboración entre autores españoles e investigación financiada. 7. Discusión y conclusiones. 8. Referencias bibliográficas.
[EN] 1. Introduction. 2. The new profile of the scientific community. 3. Changes in publishing practices. 4. The consolidation of collaborative research. 5. Objetives and method. 5.1. Objectives. 5.2. Sample and unit of analysis. 5.3. Coding and reliability. 6. Results. 6.1. Gender distribution of authors. 6.2. The contribution of public and private universities. 6.3. Evolution of authorship. 6.4. Forms of collaboration between Spanish researchers and funded research. 7. Discussion and conclusions. 8. References.

Traduccción de Caroline Gilchrist
MA Applied Linguistics from the Universidad Autónoma de Madrid

[ Investigación ] [ financiada ]

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1. Introducción

Aunque fragmentada e incompleta, la evidencia empírica disponible en los numerosos trabajos dedicados de un tiempo a esta parte al análisis de la investigación sobre Comunicación en España indica que los cambios en el contexto institucional en el que ha venido desarrollándose este campo en los últimos 25 años habría afectado a la propia estructura, características y prácticas de la comunidad científica comprometida con este ámbito disciplinar. Esa evidencia apunta, especialmente, a dos de esos factores institucionales: de un lado, el incremento desde comienzos de la década de los 90 de las universidades que ofertan titulaciones de comunicación, y, en consecuencia, del volumen del profesorado encargado de atenderlas; y de otro, la extensión de una cultura de la evaluación iniciada con la Ley de Reforma Universitaria (1983) y la creación de la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Científica (CNEAI, 1989), pero reforzada y generalizada desde la promulgación de Ley Orgánica de Universidades (LOU, 2001) y su posterior modificación (LOMLOU, 2007), que convierten la actividad investigadora en un requisito indispensable para el acceso y la promoción en la carrera académica mediante un sistema de acreditación aplicado al conjunto de los cuerpos docentes universitarios.

Este nuevo contexto institucional habría generado, como decimos, una significativa transformación de la comunidad científica de los investigadores de la comunicación en España, tanto por lo que hace a sus características estructurales (tipo de universidades contribuyentes a la producción científica y presencia de hombres y mujeres), como a las prácticas de investigación (formación de grupos y redes de investigadores, colaboración entre autores, etc.). Para dar cuenta de esta transformación utilizamos como indicador empírico la evolución del patrón de autoría de una muestra de 1.000 artículos publicados en un periodo de 25 años (entre 1990 y 2014) por cinco revistas científicas editadas en España.

2. El nuevo perfil de la comunidad científica

La multiplicación de la oferta de estudios universitarios de comunicación en España en el último cuarto de siglo ha propiciado la incorporación masiva de profesorado con expectativas de profesionalización académica, lo que exige obligatoriamente desarrollar una trayectoria investigadora continuada (tesis doctoral, acceso a acreditaciones oficiales, etc.). Como consecuencia de esta situación, la comunidad científica de investigadores sobre comunicación ha crecido exponencialmente en este periodo. A mediados de los años 80, los cuatro centros universitarios españoles con titulaciones de comunicación (en las universidades públicas Complutense de Madrid, Autónoma de Barcelona, y del País Vasco, y en la privada de Navarra) congregarían en torno a 500 docentes (Jones, 1998). Transcurrida una década, a mediados de los 90, ambos parámetros se habían cuadruplicado, siendo para entonces 20 las universidades con estudios de comunicación y unos 2.000 los docentes adscritos (Jones, 1998). Diez años después, mediada la primera década de los 2000, serían ya 44 los centros universitarios que ofertaban estas titulaciones, con un volumen de profesorado de en torno a 3.000 efectivos (ANECA, 2005; Moragas, 2005). Y los cálculos más fiables en la actualidad indican que en 2015 son ya 54 las universidades españolas con estudios de comunicación, y más de 4.000 los docentes que trabajan en ellas (Saperas, 2016).

Así pues, la comunidad científica de investigadores de la comunicación, o de potencialmente tales, se ha duplicado en el último cuarto de siglo, y probablemente haya ido modificando alguna de sus características. De entrada, la explosión de los estudios de comunicación en España desde mediados de los 90 se ha debido en gran parte a la incorporación a esta oferta académica de universidades privadas de nueva creación (Moragas, 2005), justamente en un momento en que aumenta la demanda social de estas titulaciones (Periodismo, Comunicación Audiovisual, y Publicidad y Relaciones Públicas) espoleada por la expansión de los mercados audiovisual y publicitario en España con la implantación de las televisiones privadas a comienzos de los 90, y el advenimiento de la migración digital propiciada por la irrupción ya masiva de internet en la segunda mitad de esa década. De las 54 universidades españolas con estudios de Comunicación registradas en 2015, 35 eran de titularidad pública y 19 (una tercera parte), privada (Saperas, 2016: 37). Ese mismo año, las universidades privadas que operaban en España eran 34 (Simancas y García López, 2016: 181). Por tanto, casi el 60% de las universidades privadas españolas incluye actualmente titulaciones de Comunicación, lo que indica el atractivo que han ido adquiriendo estos estudios en la oferta privada de formación superior en los últimos 15 o 20 años. Es de suponer, por tanto, que el profesorado adscrito a las mismas haya contribuido ampliamente al desarrollo de la investigación sobre comunicación en España, manifestando, además, una cierta capacidad de innovación y apertura en relación con nuevos objetos de estudio en este ámbito (Carrasco-Campos, Saperas y Martínez-Nicolás, 2018).

El crecimiento espectacular del número de investigadores de la comunicación en este periodo quizá haya propiciado también un incremento de la presencia de las mujeres en este campo disciplinar, reequilibrando así una comunidad científica integrada hasta entonces mayoritariamente por hombres. Aunque no disponemos de datos siquiera aproximados al respecto, algunos indicadores señalan una tendencia continuada en este sentido, y específicamente el relativo a las tesis doctorales defendidas. Los datos registrados por Jones, Baró, Landa y Ontalba (2000: 23) sobre las tesis de Comunicación presentadas en las universidades españolas entre 1926 y 1998 indican que las realizadas por mujeres representaron solo algo más del 10% en la década de los 70 (9 de 77) y aumentaron hasta alrededor del 30% en los años 80 (140 de 460), para quedar estancadas en esa proporción (la tercera parte) en los 90 (el 37%, 368 de 993). Sin embargo, durante la primera década de los 2000 esa situación parece haberse modificado. En el periodo 2007-2013, los 977 trabajos doctorales defendidos se reparten ya de forma equitativa entre hombres y mujeres (49,6% y 50,4%, respectivamente), aunque se mantiene todavía un desequilibrio notorio en cuanto al liderazgo de proyectos financiados por el Plan Estatal de I+D+i, encabezados en solo un 30% por mujeres (Martín Algarra, Serrano Puche y Rebolledo, 2018). En cualquier caso, la incorporación de la mujer a la comunidad científica parece ya decidida en la última década.

3. Los cambios en las prácticas de publicación

El factor con un impacto probablemente más determinante sobre la investigación comunicativa en la última década ha sido el relativo a las nuevas condiciones establecidas para la profesionalización académica en España desde la promulgación de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) y la creación de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Prospectiva (ANECA) en diciembre de 2001, que constituye el punto culminante de la instauración en España de una fuerte cultura de la evaluación (Martínez- Nicolás, 2018). La LOU instauró un procedimiento obligatorio de acreditación para el acceso y la promoción en la carrera universitaria, restringido inicialmente (2002-2007) al personal contratado, y generalizado al conjunto de los cuerpos docentes en la modificación de la citada ley en 2007 (LOMLOU) y la implantación por parte de la ANECA del programa ACADEMIA de acreditación del profesorado universitario en enero de 2008. El peso otorgado en este programa a los resultados de la actividad investigadora para obtener una evaluación positiva en los niveles universitarios más cualificados (profesores contratados doctores, titulares y catedráticos) apunta a una presión institucional que pudiera haberse dejado notar en las prácticas investigadoras de la comunidad científica.

Así, por ejemplo, la relevancia curricular que se concede desde entonces a la publicación en revistas científicas (esto es, artículos, o papers) habría generado un incremento de la difusión de la investigación en este formato antes que en forma de libros o monografías (Soriano, 2008 y 2017). Si bien la evidencia empírica al respecto es aún algo endeble, sí parece claramente establecido que la producción científica española sobre Comunicación publicada en revistas especializadas se ha incrementado sustancialmente en los últimos 30 años, y que justamente en el periodo posterior a la implantación del programa ACADEMIA ese crecimiento ha sido espectacular (Fernández Quijada y Masip: 2013: 18; Piñeiro, 2016: 36).

Sí hay evidencia más sólida, en cambio, en relación a otros comportamientos de la comunidad científica relacionados con estas prácticas de publicación. Martínez-Nicolás (2014) analizó la evolución de la presencia de la investigación sobre comunicación publicada en revistas internacionales incluidas en los índices de impacto Journal of Citation Reports (JCR) y SCImago Journal & Country Rank (SJR-Scopus)en la década 2003 y 2012, observando que el periodo podía dividirse en dos etapas (2003-2008 y 2009-2012), cuya cesura coincidía con la implantación del programa ACADEMIA. Así, de los 196 textos analizados, solo el 28,6% (56 artículos) fueron publicados por autores adscritos a instituciones académicas españolas entre 2003 y 2008 (es decir, en el periodo pre-ACADEMIA), mientras que el 71,3% restante (140 textos) lo fue en el periodo posterior (2009-2012). Debido probablemente a aquella presión institucional, los investigadores españoles en comunicación parecen más proclives desde entonces a dirigir sus trabajos hacia revistas internacionales con un alto índice de impacto, de mayor rentabilidad curricular en este contexto. Los resultados obtenidos por Fernández Quijada y Masip (2013: 18) indican esta misma tendencia.

Otra de las consecuencias derivadas del peso otorgado a la actividad investigadora en el sistema de acreditación universitaria se advierte en las modalidades de autoría (individual o co-autoría) de la investigación publicada, una cuestión sobre la que tenemos evidencia empírica suficiente (Castillo y Carretón, 2010; Masip, 2011; Castillo, Rubio y Almansa, 2012; Fernández Quijada, 2010 y 2011; Roca y Pueyo, 2012; Fernández Quijada y Masip, 2013; Fernández Quijada, Masip y Bergillos, 2013; Escribà y Cortiñas, 2013; Baladrón, Correyero y Manchado, 2014; Baladrón, Manchado y Correyero, 2017). El trabajo más completo al respecto sigue siendo el de Fernández Quijada y Masip (2013), en donde se aborda la evolución de estos patrones de autoría en la práctica totalidad de las revistas científicas españolas especializadas en comunicación en un periodo de 30 años (1980-2010). Los resultados indican un claro cambio de tendencia a partir de 2008, justamente cuando las nuevas exigencias y requisitos del programa ACADEMIA acaban de instaurarse. Tomando como referencia solo la primera década de los 2000 (2001-2010), en el periodo 2001-2007 los trabajos publicados por dos o más investigadores se sitúan en una media anual de en torno al 14%, no obstante haber alcanzado en los años 2006 y 2007 porcentajes significativamente desviados de esa media, del 18,1% y el 17,4%, respectivamente. En cualquier caso, esa pauta se modifica claramente en los tres años restantes de la década, en donde las co-autorías llegan ya casi al 22% en 2008, y continúa una progresión que las coloca prácticamente en el 30% en 2009 y 2010 (28,5% y 29,5%, respectivamente).

4. La consolidación de la investigación colaborativa

Los datos disponibles indicarían, por tanto, que puede haber alguna relación entre el endurecimiento de las condiciones para la profesionalización universitaria (acreditaciones, valor concedido a la publicación en revistas de impacto, etc.) y unas prácticas de publicación cada vez más proclives a la investigación colaborativa. De existir esa relación, habría que determinar el nexo causal que vincula ambos factores, y pueden plantearse al respecto dos hipótesis. Una, que llamaremos “cínica”, vendría a sostener que el decisivo peso concedido a la publicación en revistas científicas estaría alentando la proliferación de una especie de intercambio de “favores” académicos; es decir, de un crudo “canje de autorías” (“yo te pongo, tú me pones”). El incremento de las co-autorías no sería, por tanto, resultado de una auténtica colaboración científica, sino de un espurio cálculo estratégico movido por el deseo de obtener la máxima rentabilidad curricular para algo ya tan codiciado y escaso como publicar en una revista académica. Es una hipótesis con escasas posibilidades de contraste empírico (casi un oxímoron, por tanto), más allá de anecdotarios y experiencias personales, pero con un cierto predicamento, vox populi, entre la comunidad científica.

Más plausible, por ser al menos indiciariamente contrastable, es la hipótesis “institucional” que planteamos aquí, y que apela a un segundo factor con un impacto indudable en la investigación comunicativa española en la última década. El área de Comunicación tiene desde la convocatoria de 2010 del Plan Estatal de I+D+i la consideración de subárea específica en el ámbito de las Ciencias Sociales (junto con Sociología, Ciencia Política y Geografía), habiéndose incrementado desde entonces de forma espectacular la financiación de unos proyectos que tienen generalmente un carácter multicéntrico (es decir, ejecutados por equipos con miembros de diferentes universidades). Entre 2004 y 2009, la media de proyectos de Comunicación financiados por el Plan Estatal se situó en 14 por convocatoria, y desde 2010 hasta la última de ellas, de 2017, esa media prácticamente se ha duplicado hasta los 25 (Martínez-Nicolás, 2018). Es plausible, por tanto, atribuir el incremento de la investigación colaborativa no a prácticas espurias de intercambio de autorías, sino al progresivo fortalecimiento de redes multicéntricas de investigadores agrupados para la explotación de proyectos competitivos. Y esta es una hipótesis al menos indiciariamente contrastable, atendiendo al carácter de las autorías múltiples (entre autores de la misma o de distintas universidades españolas) y a la adscripción o no de los trabajos publicados a proyectos de investigación financiados (sea por el Plan Estatal u otros programas públicos, sea por entidades privadas mediante encargos o convenios).

5. Objetivos y método

Aunque fragmentada e incompleta, la evidencia disponible indica que el cambio operado en el contexto institucional en el que ha venido realizándose la investigación sobre comunicación en España en el último cuarto de siglo habría afectado a las características y a las prácticas investigadoras de la comunidad científica. Así, es probable que en este periodo se haya incrementado la participación en el desarrollo científico del campo de investigadores adscritos a universidades privadas; que se haya equilibrado la aportación de hombres y mujeres a la investigación comunicativa; o, en fin, que se hayan fortalecido las redes de colaboración entre investigadores, generando así una comunidad científica mejor trabada y diversificada mediante prácticas colaborativas de investigación.

En este trabajo se analiza la transformación de la comunidad científica a la que apuntan estos indicios utilizando como indicador general el patrón de autoría de una muestra de 1.000 artículos publicados por autores españoles en los últimos 25 años (1990-2014) en cinco revistas especializadas editadas en España. Dada la composición de la muestra, especialmente en lo relativo al número de revistas incluidas, el trabajo tiene un carácter exploratorio, cuyo valor radica en el manejo de las categorías analíticas propuestas como indicadores de los cambios históricos en la estructura y las prácticas la comunidad académica en el área de Comunicación.

5.1. Objetivos

Para observar la evolución de estos patrones de autoría se atendió a los siguientes aspectos:

1. La distribución de las autorías por sexo, para determinar la contribución de hombres y mujeres a la producción científica sobre comunicación.

2. El tipo de universidad de procedencia de los autores, distinguiendo en función de la titularidad pública o privada de las mismas.

3. El tipo de autoría de los trabajos publicados, según las categorías de “autoría individual”, “colaboración entre autores españoles” y “colaboración entre autores españoles y extranjeros” (esto es, aquellos que trabajan en instituciones académicas no radicadas en España).

4. El tipo de colaboración en los textos firmados por más de un autor español, distinguiendo las categorías de “intrainstitucional”, cuando se trate de autores pertenecientes a la misma institución académica; o “interinstitucional”, cuando se hallen adscritos a diferentes instituciones.

5. La presencia de investigación financiada entre los trabajos publicados, entendiendo por tal aquella en la que explícitamente se indica su vinculación a proyectos realizados con fondos públicos (generalmente, obtenidos en convocatorias competitivas) o privados (encargos, convenios, etc.).

5.2. Muestra y unidad de análisis

Se diseñó una investigación exploratoria de una muestra de los artículos publicados entre 1990 y 2014 por cinco revistas especializadas editadas en España que han ocupado en este periodo posiciones destacadas en el índice bibliométrico acumulativo de la especialidad generado por In-RECS [1], y en el construido por RESH a partir del juicio de expertos [2]. De acuerdo con estos criterios, se seleccionaron las revistas Anàlisi (Universidad Autónoma de Barcelona), Comunicación y Sociedad (Universidad de Navarra), Estudios sobre el Mensaje Periodístico (Universidad Complutense de Madrid), Zer (Universidad del País Vasco) y Revista Latina de Comunicación Social (La Laguna).

Para la obtención del corpus de artículos, se optó por dividir el periodo de 25 años analizado en cinco quinquenios y seleccionar tres años de cada uno de ellos siguiendo un criterio cronológico sistemático por el que fueron incluidos los años iniciales de cada lustro (1990, 1995, 2000, 2005 y 2010) y dos consecutivos tras el siguiente a ese inicial (1992, 1993, 1997, 1998, 2002, 2003, 2007, 2008, 2012 y 2014), que no se cumple en último para acercar en lo posible los resultados al momento presente. Solo dos de las revistas seleccionadas han sido editadas continuadamente durante el periodo analizado (Anàlisi y Comunicación y Sociedad), por lo que se decidió agregar nuevas revistas en la transición entre décadas. Así, en el quinquenio inicial (1990-1994) solo se incluyeron trabajos publicados en Anàlisi y en Comunicación y Sociedad, añadiéndose Estudios sobre el Mensaje Periodístico y Zer al final del segundo quinquenio (desde 1998), y Revista Latina de Comunicación Social al final del cuarto (desde 2008).
El diseño muestral incluyó, por tanto, 15 de los 25 años del periodo analizado (el 60% de esos años), del que resultó un corpus de 1.167 artículos, 1.000 de los cuales eran trabajos de autores adscritos a universidades u otros centros españoles, siendo este el correlato empírico de lo que aquí se considera “investigación española sobre comunicación”. En ese millar de textos se identificaron 1.506 autorías (una media, por tanto, de 1,5 autores por artículo), siendo esta, la “autoría” (o firma), la unidad de análisis a la que se aplicó la ficha de codificación diseñada para obtener datos sobre las variables relativas al sexo de los autores (gráfico 1) y el tipo de universidad a la que adscriben (pública, privada o sin vinculación universitaria, gráfico 3). En cambio, la unidad de análisis para la recogida de datos sobre el tipo de autoría de los trabajos publicados (individual o colaborativa, gráfico 4), la modalidad de colaboración entre autores españoles (intrainstitucional o interinstitucional, gráfico 5) y el carácter financiado o no de la investigación (gráfico 6) fue el “artículo” (es decir, cada uno de los 1.000 textos incluidos en la muestra).

5.3. Codificación y fiabilidad

En el proceso de codificación participaron dos codificadores. El calculo de la pi de Scott fijó un valor medio de acuerdo entre codificadores del 0.99, prácticamente un acuerdo total, dado el bajo nivel interpretativo que requieren las variables consideradas.

6. Resultados
6.1. Distribución de las autorías por sexo

En los 1.000 textos analizados se registraron 1.506 autorías (o firmas) de investigadores españoles, de las que 856 correspondieron a hombres (56,8%) y 650, a mujeres (43,2%). No obstante, la evolución de este parámetro permite observar que ese desequilibrio favorable a los hombres se ha ido corrigiendo a lo largo de los últimos 25 años (gráfico 1).

Gráfico 1. Autorías según el sexo de los firmantes

1

Durante la década de los 90, la distribución de autorías entre hombres y mujeres se mantuvo inalterada en una relación abrumadoramente favorable a los primeros, y de cada 10 autores firmantes en las revistas analizadas, siete eran hombres y solo tres, mujeres. Ese predominio de autores de sexo masculino comienza a modificarse ligeramente en el primer quinquenio de los años 2000, en que el porcentaje de firmas femeninas crece hasta el 35,4 (un tercio de las registradas), pero aun entonces la presencia de los autores dobla a la de las autoras. Los datos relativos a la última década (2005-2014) apuntan a una severa corrección de esta situación, y desde mediados de los años 2000 las autorías se distribuyen ya prácticamente de forma equilibrada, aunque todavía con un ligerísimo predominio de los hombres (53,1% en 2005-2009 y 52,7% en 2010-2014).

El hecho de que este incremento de la presencia de las mujeres en la autoría de los trabajos publicados, hasta llegar casi al 50% de las firmas, se mantenga a lo largo de una década indica que esa tendencia estaría ya consolidada, de modo que, aunque la incorporación de las mujeres al desarrollo de la investigación comunicativa haya sido continuada en estos últimos 25 años, es ya indudablemente decidida en la última década.

6.2. La contribución de las universidades públicas y privadas

La multiplicación de la oferta de estudios de Comunicación en España en el último cuarto de siglo, y el correspondiente incremento del volumen de la comunidad científica, quedan bien reflejados en la autoría de los trabajos publicados en las revistas analizadas. Los datos recogidos en el gráfico 2 indican el progresivo aumento de las universidades de procedencia de los autores firmantes, que prácticamente se sextuplica entre el quinquenio inicial (1990-1994) y el final (2010-2014). El crecimiento de las universidades firmantes es modesto durante la década de los 90, pero se dispara desde el inicio de los 2000, con incrementos que superan el 50% de un quinquenio a otro (una diferencia del 54% entre 2000-2004 y 2005-2009, y del 52,5% entre este último y 2010-2014). Estos datos indican, además, que la investigación comunicativa más reciente (2010-2014) está siendo realizada por investigadores de al menos a 61 universidades españolas, bastantes más (casi una decena) que las que tienen implantadas titulaciones oficiales de Comunicación, y con una distribución entre centros públicos y privados acorde a su peso relativo en el conjunto de las universidades que ofertan estos estudios, un tercio de las cuales son de titularidad privada.

En la distribución de las autorías entre investigadores de universidades públicas y privadas (gráfico 3) se observa, no obstante, una situación de claro predominio de los autores encuadrados en las primeras en cualquiera de los quinquenios que se observe. Durante la década de los 90, la relación de autorías entre unas y otras se mantuvo en una proporción del 70%-30%, pero paradójicamente esa diferencia va incrementándose progresivamente en los años 2000 para situar la relación en el 80%-20% en los tres lustros siguientes. Es decir, desde hace no menos de 15 años, de cada 10 autores firmantes de trabajos publicados en estas revistas, ocho proceden de universidades públicas y solo dos, de universidades privadas.

Una valoración adecuada de este resultado exigiría conocer la distribución de los integrantes de la comunidad científica entre ambos tipos de universidades, ya que es posible que la relación entre centros públicos y privados en cuanto al volumen de docentes e investigadores sea esa misma (80%-20%) que recogen los datos de autoría relativos a los últimos 15 años. A falta de este dato, podemos ensayar otra aproximación atendiendo a la media de autorías por tipo de universidad, tomando como referencia, por ejemplo, la etapa más reciente (2010-2014). En este quinquenio, los autores procedentes de las 35 universidades públicas con estudios de Comunicación (Saperas, 2016) fueron responsables de 580 de las 716 autorías registradas (gráfico 3), lo que supone una media de algo más de 16 autorías por universidad. Las universidades privadas son en ese periodo 19, y sus firmantes, 130, con una media cercana a siete autorías por universidad. Es muy probable, por tanto, que la presencia de autores de universidades públicas en las revistas analizadas haya sido, al menos en los pasados 15 años, proporcionalmente mayor al peso que tienen en el conjunto de la comunidad científica. De donde cabe inferir, por otro lado, que la contribución del profesorado de las universidades públicas a la investigación comunicativa parece estar siendo más decidida y continuada que la de los cuerpos docentes adscritos a universidades privadas.

Gráfico 2. Número de universidades de procedencia de los autores

2

 

Gráfico 3. Autorías según la titularidad de la universidad

3

 

6.3. Evolución del tipo de autoría

Si atendemos al tipo de autoría de los trabajos analizados, se constata que las prácticas de publicación de los investigadores sobre comunicación se han modificado espectacularmente en el último lustro (gráfico 4). La autoría individual es la modalidad ampliamente dominante en los 20 años transcurridos entre 1990 y 2009, pero esa tendencia cambia radicalmente en la etapa más reciente (2010-2014), acelerándose entonces la presencia de los trabajos en co-autoría resultado de lo que denominamos “investigación colaborativa”.

Los trabajos firmados por un único autor representaron en torno al 90% de los publicados en estas revistas durante la década de los 90, momento en que la investigación colaborativa es testimonial. Esa situación comienza a alterarse ligeramente en la década siguiente (2000-2009), pero aun entonces la autoría individual es responsable de entre el 75% y el 80% de los artículos registrados. Sin embargo, cae abruptamente en el quinquenio siguiente (2010-2014) por debajo del 50%, con una pérdida de casi el 30% con respecto al lustro precedente. Los trabajos de autoría múltiple siguen una progresión moderada a lo largo de 20 años, aumentando el 5% en el quinquenio 1995-1999 con respecto al anterior (1990-1994), algo menos del 6% entre 2000 y 2004, y en torno al 8% entre 2005 y 2009. La diferencia acumulada a lo largo de 20 años, entre 1990 y 2009, ronda, por tanto, el 20%. Sin embargo, el crecimiento de la investigación colaborativa en el último quinquenio (2010-2014) es de en torno al 30% con respecto al precedente, hasta alcanzar más de la mitad (el 52,6%) de los trabajos publicados por estas revistas.

Gráfico 4. Tipo de autoría

4


Es reseñable, igualmente, el modesto, pero muy significativo, incremento de la investigación colaborativa realizada por autores españoles y otros no adscritos a universidades españolas, un tipo de investigación colaborativa prácticamente ausente en las revistas españolas analizadas hasta la segunda mitad de la primera década de los 2000 (2005-2009), y al que responden entonces solo el 3,4% de los artículos publicados. En el quinquenio siguiente (2010-2014), esas colaboraciones internacionales ascienden ya a casi el 6% de los trabajos firmados por dos o más autores, aunque ese comportamiento parece ser más frecuente cuando los investigadores españoles publican en revistas no editadas en España (Fernández-Quijada y Masip, 2013: 19-20).

6.4. Modalidades de colaboración entre autores españoles e investigación financiada

La escasa presencia en la década de los 90 de artículos de autoría múltiple (solo uno de cada 10 publicados por estas revistas) no permite obtener resultados significativos sobre el carácter intra o interinstitucional de los trabajos firmados conjuntamente por autores españoles, ya que en ese momento esta pauta de publicación es, sencillamente, una rareza (15 artículos en 10 años, gráfico 5). No será sino en los últimos 15 años del periodo analizado que la investigación colaborativa alcance un volumen suficiente como para observar esta cuestión con una evidencia empírica suficiente.

Los resultados indican que en este periodo más reciente ha predominado en la investigación comunicativa española la colaboración entre autores pertenecientes a una misma universidad, y generalmente a una misma facultad y departamento (colaboración intrainstitucional), que supone prácticamente el 80% de la investigación colaborativa publicada por estas revistas en los últimos 15 años. Es decir, en apenas dos de cada 10 trabajos firmados conjuntamente los autores estarían adscritos a centros diferentes (colaboración interinstitucional), apuntando a una situación que podría caracterizarse como de “endogamia investigadora”, de redes o grupos formados prioritariamente por colegas de facultad o de departamento.

Gráfico 5. Modalidades de colaboración entre autores españoles

5


La evolución del comportamiento de esta variable en la etapa más reciente es, sin embargo, muy significativa. En el primero de los quinquenios considerados (2000-2004), la colaboración interinstitucional es todavía residual (solo el 6,1% de los artículos), pero comienza a despegar en el lustro siguiente (2005-2009), en que representan ya cerca del 23% de los trabajos colaborativos, y llegan casi al 35% en el último quinquenio analizado (2010-2014). En la etapa más reciente, por tanto, algo más de la tercera parte de la investigación colaborativa de autores españoles está firmada por investigadores encuadrados en universidades distintas, dando idea de una comunidad académica aparentemente menos endogámica, y en consecuencia más trabada o articulada por el intercambio científico multicéntrico.

La evolución de la presencia de investigación financiada en el corpus analizado devuelve una pauta prácticamente idéntica (gráfico 6), por lo que resulta tentador postular la existencia de alguna relación entre ambos parámetros Los trabajos generados en el marco de proyectos con financiación son testimoniales durante los años 90 (apenas 4 de los 155 registrados, el 2,6%), pero tampoco acaban de despegar claramente en la primera década de los 2000, en que representan solo alrededor del 9,0% (46 de 446). En cualquier caso, el crecimiento que comienza a apuntarse en el segundo quinquenio de esta década (2005-2009) se apuntala claramente en el último lustro (2010-2014), en donde ya casi el 30% de los artículos publicados por estas revistas proceden de proyectos financiados, con un incremento cercano al 20% con respecto al quinquenio precedente, y una centralidad creciente del Plan Estatal de I+D+i como fuente de financiación.

Gráfico 6. Investigación financiada

6

En el quinquenio 2000-2004, el 8,6% de los trabajos analizados procede de proyectos financiados, de los que solo el 1,1% son artículos vinculados al Plan Estatal, y los restantes (el 7,5%), a iniciativas financiadas generalmente por programas autonómicos o universitarios. En el quinquenio siguiente (2005-2009) todavía el Plan Estatal es secundario entre los trabajos con financiación (el 4,6% de los artículos, frente al 6,8% de las restantes fuentes), pero el tirón de la investigación financiada en la etapa más reciente (2010-2014) se debe ya al despegue del Plan Estatal en el área de Comunicación. En este último quinquenio, los trabajos financiados por esta vía casi cuadruplican su porcentaje con respecto al quinquenio anterior (del 4,6% al 16,1%), superando claramente a los realizados con recursos de otros programas, públicos o privados (el 11,5%).

7. Discusión y conclusiones

En este trabajo se han analizado algunos de los cambios que haya podido experimentar la comunidad académica de los investigadores españoles sobre comunicación en el último cuarto de siglo, utilizando como indicador la evolución del patrón de autoría de una muestra de 1.000 artículos publicados entre 1990 y 2014 en cinco revistas especializadas editadas en España. Por el volumen de la muestra, se trata de un trabajo exploratorio, cuyos resultados, no obstante, son significativos para indicar el sentido de la transformación de esta comunidad científica en ese periodo.

Se ha constatado la incorporación progresiva de las mujeres a la investigación comunicativa española, que de no representar más que en torno al 30% de los autores firmantes hasta mediados de la primera década de los 2000 incrementan su presencia hasta la mitad de las autorías registradas en la última década (2005-2014). Este comportamiento coincide con que prácticamente en este mismo periodo (2007-2013) las tesis doctorales sobre comunicación defendidas en las universidades españolas se distribuyan a partes iguales entre hombres y mujeres, modificando el claro predominio de los primeros en los 15 años anteriores, en que las mujeres solo defendieron en torno a un tercio de las tesis presentadas. La autoría de los trabajos científicos publicados en estas revistas indica también esa clara incorporación de las mujeres a la investigación comunicativa en España en la última década.

No obstante, el equilibrio reciente entre hombres y mujeres en la producción científica sobre comunicación no refleja todavía la “feminización” de los estudios universitarios de Comunicación en España en este periodo. Los análisis más detallados sobre esta cuestión se refieren exclusivamente al ámbito de Periodismo, una titulación en la que desde mediados de los años 90 alrededor de dos tercios del alumnado son mujeres (Rivero, Meso y Peña, 2015). Es probable que algo similar suceda en las restantes titulaciones de Comunicación (Comunicación Audiovisual, y Publicidad y Relaciones Públicas), por lo que la presencia relativa de hombres en la docencia y en la investigación universitarias parece ser superior a su peso (solo un tercio) en el volumen de los egresados. Dicho de otro modo, proporcionalmente son menos las mujeres que los hombres graduados en Comunicación que optan por la profesionalización en la universidad como docentes e investigadoras.

En cuanto a la distribución de las autorías según la titularidad pública o privada de las universidades, se ha observado que entre 1990 y 2004 los investigadores adscritos a universidades privadas son responsables de algo más del 25% de las firmas registradas, pero ese porcentaje disminuye hasta el 20% en la última década (2005-2014). Aunque para valorar adecuadamente esta cuestión necesitaríamos conocer el porcentaje de los miembros de la comunidad científica adscritos a centros públicos y privados, la distribución del número de firmas procedentes de unos y otros entre el número de universidades públicas y privadas con estudios de Comunicación existentes en el quinquenio 2010-2014 da una media de 16 por universidad en el caso de las públicas y solo siete en el de las privadas. Este resultado indicaría que la contribución de las universidades privadas a la producción científica en este ámbito estaría por debajo de su potencial efectivo. Es posible que universidades públicas cuenten con un profesorado más veterano y experimentado, y con mayor capacidad, por tanto, para la investigación. Pero es posible también que los centros privados estén descuidando la contribución a la investigación científica que deben satisfacer también las universidades, para lo que es indispensable ofrecer al profesorado unas condiciones que les permitan tener una dedicación suficiente a esta faceta de la actividad académica (apoyo financiero, formación metodológica continuada, descargas docentes, etc.).

Por lo que hace a las modalidades de autoría, se ha observado un radical decrecimiento de los trabajos firmados por un único autor en el periodo analizado, y un correspondiente incremento, especialmente en el último quinquenio (2010-2014), de los de autoría múltiple. Durante los 20 años transcurridos entre 1990 y 2009, entre el 75% y el 80% de los artículos analizados son de autoría individual, con una moderada progresión de los textos firmados por dos o más autores. Esa situación se modifica claramente en el periodo más reciente, cuando la investigación en colaboración supone ya más de la mitad de la publicada por estas revistas. El punto de inflexión se habría producido en la transición entre los quinquenios 2005-2009 y 2010-2014, momento en que el cambio de tendencia es tan abrupto (el porcentaje de trabajos colaborativos se duplica de uno a otro, pasando de cerca del 25% a superar el 50%) que probablemente solo pueda explicarse por la presión de factores externos.

Para explicar este repunte reciente de la investigación colaborativa hemos planteado una hipótesis “institucional” que postula como factor desencadenante el reconocimiento de Comunicación como subárea específica del área de Ciencias Sociales en el Plan Estatal de I+D+i desde 2010. Tomando como referencia los últimos 15 años (2004-2017), en las ocho convocatorias transcurridas desde ese reconocimiento (2010-2017), la media de proyectos de Comunicación financiados en el marco del Plan Estatal prácticamente duplicó a la del periodo precedente (2004-2009), pasando de 14 a 25 por convocatoria (Martínez-Nicolás, 2018). Los resultados de este trabajo indican que en el último quinquenio analizado (2010-2014), que justamente coincide con aquel reconocimiento de Comunicación en el Plan Estatal, la colaboración entre investigadores adscritos a distintas universidades en la autoría de los artículos analizados (colaboración interinstitucional) se incrementa más de un 10% con respecto a lustro anterior (2005-2009), alcanzando ya casi el 35% de los artículos firmados por dos o más autores. Más claro es el cambio de tendencia en esta última etapa (2010-2014) en cuanto a la publicación de artículos generados por proyectos financiados, cuyo porcentaje casi triplica a los habidos en el quinquenio precedente (27,6% frente al 11,5% en 2005-2009), y con una centralidad creciente de los vinculados al Plan Estatal. Estando habitualmente estos proyectos estatales a cargo de equipos de diferentes universidades, es muy plausible que el incremento de la investigación colaborativa en el periodo más reciente (2010-2014) se deba a la creación de redes de investigación multicéntricas, que son, por lo general, menos permeables al intercambio espurio de autorías que aquellas integradas por colegas de facultad o de departamento. Estos resultados, en fin, desactivan en buena medida aquella otra hipótesis “cínica” que, sin más fundamento que el mero anecdotario personal, pretendería que el aumento de los trabajos en co-autoría registrado en los últimos años se debería más a una práctica inicua de canje de firmas (“yo te pongo, tú me pones”) que a la consolidación de una investigación colaborativa digna de ese nombre. Y no parece que la evidencia empírica apunte en esa dirección.

Notas

[1] Accesible en http://ec3.ugr.es/in-recs/acumulados/Comunicacion-5.htm.

[2] Accesible en http://epuc.cchs.csic.es/resh/indicadores (Ciencias Sociales-Comunicación).

* Investigación financiada. Este trabajo forma parte del proyecto 25 años de investigación sobre Comunicación en España (1990-2015): producción científica, comunidad académica y contexto institucional, financiado por el Plan Estatal de I+D+i (CSO2013-40684-P). https://www.geac.es/incomes-25/

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CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO EN BIBLIOGRAFÍAS – HOW TO CITE THIS ARTICLE IN BIBLIOGRAPHIES / REFERENCES:

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http://www.revistalatinacs.org/073paper/1311/70es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2018-1311

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M Martínez-Nicolás y A Carrasco-Campos (2018: 1368 a 1383) …

Artículo recibido el 18 septiembre de 2018. Aceptado el 10 de octubre.
Publicado el 20 de octubre de 2018

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