Revista Latina

Reseñas de libros - 2015

La red: un paradigma para la visibilización y la legitimación del documental español contemporáneo

Territorios y Fronteras II. Emergencias y urgencias en el cine documental españoll

Vanesa Fernández, ed. (2014)
Bilbao - Servicio Editorial de la UPV / EHU, 2014
ISBN: 978-84-9860-996-7

Reseña de Sonia García López
(Universidad Carlos III de Madrid)

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El libro Territorios y Fronteras II. Emergencias y urgencias en el cine documental español constituye un conjunto de reflexiones sobre el documental contemporáneo realizado en España surgidas al calor de una serie de encuentros entre directores de cine, críticos e investigadores desarrollados en la Universidad del País Vasco durante la cuarta edición del curso "Territorios y Fronteras", celebrada durante el verano de 2013.

Este libro, editado por Vanesa Fernández Guerra, profesora de la Universidad del País Vasco y cofundadora de la iniciativa, aspira desde su propio título a establecer una continuidad tanto con respecto al curso como con respecto al primer volumen (Territorios y Fronteras. Experiencias documentales contemporáneas, Bilbao: UPV / EHU, 2012), que recogía los resultados de las dos primeras ediciones del encuentro celebradas en 2010 y 2011.

Desde este punto de vista, la publicación supone un grado más en la consolidación de un proyecto que, desde hace cuatro años aspira no solo a crear, en un marco universitario, un punto de encuentro entre distintos agentes relacionados con la creación, la difusión, la apreciación y la transmisión de un cine y un audiovisual realizado al margen de la industria ?con valores creativos y conceptuales específicos?, sino también (en virtud de su filiación con una institución educativa) a participar en la creación de nuevos públicos para esas prácticas audiovisuales.

Fiel al propósito de tender puentes entre determinadas prácticas cinematográficas desarrolladas al margen de la industria y espacios de la producción cultural, de información y de conocimiento como son las instituciones culturales, los medios de comunicación y la universidad, este segundo volumen reúne textos escritos por cineastas, programadores, críticos de cine y docentes. Ahora bien, si en la primera entrega de Territorios y Fronteras los textos correspondientes a creadores y analistas se presentaban sin necesidad de obedecer a una estructura precisa, al menos en apariencia, este segundo volumen se vertebra en torno a la formación de "parejas" formadas por profesores universitarios, programadores, críticos de arte y de cine que abordan el estudio de la obra de un cineasta en concreto y por los cineastas aludidos, que abordan esa misma obra desde la perspectiva personal y / o subjetiva, del proceso creativo.

Partiendo de esta premisa, los textos (y, en ocasiones, auténticos, brillantes manifiestos) de Víctor Iriarte, Sra. Polaroiska, María Cañas, Jorge Tur y Alberto González Vázquez 'Querido Antonio', caminan de la mano de los de Gloria Vilches, Haizea Barcenilla, Elena Oroz, Miguel Fernández Labayen y Gonzalo de Pedro, respectivamente.

Como suele ser el caso en los volúmenes colectivos, el alcance crítico e intelectual ?pero también creativo? de los ensayos que conforman la totalidad del volumen es dispar, aunque sin duda todos ellos responden, de una manera o de otra, a la "urgencia por ver y hablar sobre el cine contemporáneo" a la que alude el título del capítulo que sirve como pórtico al resto de ensayos. Las contribuciones se agrupan bajo el título Dentro de cuadro, en una especie de metáfora fotográfica que evoca la visibilidad de los agentes que arrojan luz (ya sea desde la creación, ya desde la interpretación o el estudio) sobre el documental contemporáneo realizado en España. Ahora bien, la ubicación de creadores, autores y textos dentro de cuadro no reproduce el lugar que naturalmente vendrían a ocupar en el ámbito de la cultura cinematográfica española, sino que responde a una deliberada voluntad, por parte de los responsables del proyecto, de visibilizar la existencia de unas prácticas concretas que, según plantean la editora del volumen y sus colaboradores en el capítulo citado, ha de ser defendida ante "una comunidad universitaria que se ha centrado en numerosas ocasiones en otras cuestiones e intereses, ignorando absolutamente lo que sucede en el panorama cinematográfico actual" (p. 24). De este modo, a la reivindicación de cineastas "que crean un objeto artístico dotado de una capacidad congénita de hacer ver" (p. 21) se suma una consideración del conjunto de agentes que juegan un papel en la difusión, apreciación y transmisión de esas prácticas en su capacidad de hacer ver a los que hacen ver. Mientras que los primeros responden, de acuerdo con los impulsores de Territorios y Fronteras, a la excepcionalidad artística del cineasta que resiste, "aquel que no se ha reconciliado con las fórmulas del comercio dominante, que prefiere el difícil camino de la excepción en lugar de transitar los trillados caminos de la regla" (p. 21), los segundos constituirían una especie de "excepcionalidad académica" en su propósito de "documentar el presente, el aquí y ahora, y no esperar a que en el futuro, y basado en relaciones e intenciones determinadas de ciertos académicos, se propicien lagunas a la hora de escribir sobre la historia del cine español y se posibiliten omisiones y catalogaciones erróneas e interesadas" (p. 24).

En la segunda parte del volumen, titulada Fuera de cuadro, se agrupan las contribuciones, en calidad de programadores, de Josetxo Cerdán (director del Festival Internacional de Cine Documental Punto de Vista entre 2010 y 2013), Jorge Nuñez de la Visitación (creador y programador de la Muestra Audiovisual Pantalla Fantasma) y el tándem formado por Marcelo Alderete y Cecilia Barrionuevo (programadores del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata). La editora y sus colaboradores se refieren a estas contribuciones como "prolongaciones" ?de tipo geográfico, conceptual, performativo, etc.?, de esa actitud resistente que revindican para todas aquellas y aquellos que integran este proyecto (por referirnos al conjunto de cursos, publicaciones y actividades que se agrupan bajo el nombre de Territorios y Fronteras) que se ubica deliberadamente en "tierra de nadie" (p. 24).

Ahora bien, más allá de la legítima y muy necesaria reivindicación de unas prácticas audiovisuales, de unas estrategias culturales y unos objetos de estudio que indudablemente se posicionan en un espacio de resistencia formal y conceptual, cabe preguntarse: ¿hasta qué punto nos encontramos en tierra de nadie? Josetxo Cerdán se ocupa de responder a esta pregunta desde las páginas del mismo volumen en un ejercicio de memoria, que en buena medida se define como auto-etnografía, que pone de manifiesto una no ya tan reciente visibilización, reivindicación e institucionalización del documental y el cine experimental en nuestro país, tanto en lo que respecta a publicaciones académicas (Imagen, memoria y fascinación. Notas sobre el documental en España, Madrid: Ocho y medio, 2001; Documental y vanguardia, Madrid: Cátedra, 2005) y no académicas (la revista Blogs&Docs, creada en 2006) como a espacios universitarios (los másteres de creación documental impulsados por las universidades Pompeu Fabra y Autònoma de Barcelona, que comenzaron sus respectivas andaduras a finales de la década de 1990) y culturales (el Festival Internacional de Cine Documental Punto de Vista, pero también la muestra itinerante D-Generados auspiciada por el Festival Internacional de Cine de Las Palmas y promovida internacionalmente por el Instituto Cervantes), por citar solo algunos ejemplos. En la misma línea, Miguel Fernández Labayen considera la obra de Jorge Tur ?un cineasta salido del Máster en Teoría y Práctica del Documental Creativo de la Universitat Autònoma de Barcelona, de cuyo equipo docente forma parte, además, en el momento en que surge la publicación reseñada? como "representativa de una cierta institucionalización de los territorios y fronteras" (p. 102) que dan título al libro.

En última instancia, la nómina de colaboradoras y colaboradores en el volumen es representativa, por sí misma, de un grupo, cada vez más nutrido, de agentes culturales cuya concepción del documental producido en España rebasa las formulaciones más clásicas de esta forma audiovisual. Es precisamente la existencia de una red de personas, de iniciativas e instituciones la que hace posible la visibilización y la legitimación de unas prácticas audiovisuales en un momento como el presente. Es la idea de red, entendida como paradigma de visibilización y comprensión del documental español contemporáneo la que permite a los responsables de Territorios y Fronteras identificar la naturaleza de esa realidad palpable y al mismo tiempo conceptualmente esquiva, que constituyen en nuestro país el cine documental y experimental y todo lo que los rodea.

La idea de red responde, sin duda alguna, mucho mejor a esa realidad que las clásicas nociones de "movimiento", "generación" o "fenómeno", pues lo común a todas esas prácticas, si es que hay algo en común, es su irreductibilidad a unos parámetros formales o a unos principios programáticos. Pese a todo, Fernández Guerra y sus colaboradores han advertido rápidamente el peligro que necesariamente entraña esta especie de hermandad frente al modelo hegemónico (frente a un modelo de cine y audiovisual que durante mucho tiempo lo fue y tal vez podamos calificar, a día de hoy, de difunto): "flaco favor le haríamos al cine contemporáneo español si se denotara la idea de un grupo incondicional de amigos sumergidos en una continua y peligrosa espiral endogámica", afirman, e invocan al "rigor, constancia, amor por el cine, e incuestionablemente, responsabilidad" con la que han de trabajar quienes se suman a esta iniciativa (p. 23); una responsabilidad que va desde la asunción colectiva e institucional de proyectos educativos y editoriales del calibre de Territorios y Fronteras hasta el compromiso individual, ligado a la honestidad intelectual de docentes, críticos, programadores y creadores en la realización de sus respectivos trabajos.

En este sentido, parece evidente, por una parte, la necesidad de trascender el paradigma de la red, de la comunidad de entendidos y apasionados, para potenciar esa capacidad de crear, de formar público que también se encuentra en la base de este proyecto; un público que tal vez es muy incipiente, pero que solo crecerá y demandará un tipo de cine o un audiovisual diferente habitual a día de hoy en las salas comerciales si cuenta con las herramientas conceptuales e intelectuales para disfrutarlo; al mismo tiempo, de esta publicación se deriva la necesidad de trascender el carácter "voluntariamente volátil" del "proyecto educativo" en el que, por ejemplo, Miguel Fernández Labayen considera su aportación (p. 111) o el "contexto divulgativo" al que se refiere Elena Oroz en su texto sobre María Cañas (p. 67).

Paradójicamente, partiendo de esa modesta aspiración ambos autores han llegado considerablemente lejos en la exploración de las potencialidades que ofrece un espacio de discusión que aglutina diversas categorías de agentes culturales, como es Territorios y Fronteras, logrando, en conjunción con Jorge Tur y María Cañas, una rara sintonía en la articulación de un discurso crítico y analítico con la autorreflexividad que se les solicitaba a los creadores audiovisuales. Es importante detenerse sobre ese punto porque, precisamente de esa capacidad para generar un poso a partir de algo aparentemente efímero depende que un espacio, un lugar de encuentro, una publicación como Territorios y Fronteras se convierta en un referente académico y, con el tiempo, histórico, de la reivindicación del documental en España, o sea flor de un día. También parece importante, en este sentido, no solo tender puentes en el eje sincrónico, entre prácticas cinematográficas desarrolladas al margen de la industria, las instituciones culturales, los medios de comunicación y la universidad, sino también, en el eje diacrónico, con esas otras prácticas, instituciones e individuos que realizaron gestos parecidos apostando por otro tipo de cine en el pasado. Haberlos, haylos. Y la capacidad para rescatarlos del olvido e integrarlos en un proyecto intelectual y creativo supone un acto de generosidad, humildad y justicia acorde con la generosidad, humildad y justicia que se espera del futuro.