Revista Latina

Reseñas de libros - 2015

Les polítiques de mitjans de comunicació durant els governs de Jordi Pujol.

Premsa, ràdio i televisió en el procés de reconstrucció nacional de Catalunya.

Autor: Josep Ángel Guimerà

Editorial Proa (2014)

ISBN: 978-84-7588-497-4
512 páginas
Reseña de Paola Lo Cascio

4

El libro del profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona Josep Ángel Guimerà Les polítiques de mitjans de comunicació durant els governs de Jordi Pujol. Premsa, ràdio i televisió en el procés de reconstrucció nacional de Catalunya (Proa, 2014), aparentemente aborda un tema muy concreto: las políticas de medios de comunicación de un gobierno autonómico del estado español en un ciclo político determinado, aquello protagonizado por el liderazgo del dirigente nacionalista moderado Jordi Pujol entre 1980 y 2003.

Y, sin embargo se trata de un libro fundamental para la reflexión sobre el papel de los medios de comunicación y sus relaciones con la política (o más concretamente el poder) y la identidad, que tiene un abasto –con una terminología ahora bastante al uso-, global, por muchas razones.

En primer lugar porque se concentra en una coyuntura especialmente crítica desde un punto de vista político e ideológico general: abarcando desde los años ochenta al comienzo del nuevo milenio, tiene en cuenta de las enormes modificaciones acaecidas en la propia concepción de la realidad –del ocaso de las llamadas grandes narraciones a la fragmentación cognitiva del mundo post 11 de septiembre-, que los medios acompañan, impulsan y facilitan.

Por otra parte, centrar la atención en el caso catalán significa analizar el caso de una poderosa nación cultural y lingüística que dispone pero de instituciones políticas infraestatales y, sobre todo, que acababa de salir de una dictadura que había amenazado su propia supervivencia. En este marco, resulta especialmente significativa la reflexión en torno a los instrumentos específicos adoptados por los poderes catalanes para fortalecer el sistema comunicativo diferenciado con el objetivo de preservar y promover la lengua y la identidad nacional propia.

En tercer lugar, y muy relacionado con los dos elementos que se acaban de apuntar, el objeto de estudio representa un observatorio privilegiado para explorar la capacidad de los medios de construir imaginarios colectivos y herramientas de construcción de identidad en un contexto general de progresiva fragmentación de los relatos y en un contexto específico de identidades plurales y competencia de poderes formales e informales en la construcción de discursos cohesionadores.

El planteamiento abierto y ambicioso del estudio es confirmado en la opción del marco teórico de referencia adoptado por el autor, que tiene en cuenta tanto los estudios procedentes de la ciencia de la comunicación –y en particular el fecundo concepto de espacio de comunicación introducido por Josep Gifreu–, como de aquellos propios de la ciencia política, y en particular de los que se han ocupado de nacionalismos minoritarios, normalización lingüística y papel de los medios de comunicación, como en el caso de Montserrat Guibernau y Tom Moring.

Sin embargo, el marco teórico propuesto introduce y contextualiza un estudio basado en un poderoso esfuerzo de investigación, que se ha sustentado en el uso de fuentes primarias de primer orden, que van desde la documentación institucional, a la prensa y a las entrevistas a testigos privilegiados, conformando un corpus analítico que en ocho capítulos desmenuza a fondo tres ámbitos ámbitos claramente interconectados entre ellos.

En un primer ámbito introductorio, que abarca el primer capítulo (pp.13-51), el autor realiza una contextualización histórica, política e institucional del estrecho vínculo entre defensa y promoción de la lengua catalana y medios de comunicación en el contexto de la Catalunya postfranquista. De esta forma, subraya el profundo consenso existente entre el conjunto de las fuerzas políticas democráticas en indicar como decisiva la construcción de un sistema de medios de comunicación propio como herramienta privilegiada –junto a la escuela–, para la recuperación de un idioma y de una cultura que, como en su día escribió Josep Benet, fue objeto de un verdadero intento de genocidio por parte de la dictadura franquista. Por otra parte, detalla también el marco competencial derivado de la Constitución Española de 1978, del Estatuto de Autonomía de 1979 y de las dos leyes de políticas lingüística (la de 1983 y la de 1998) en el ámbito de las políticas de medios de comunicación.

Esta definición del marco histórico y normativo da paso a la parte más sustanciosa de la investigación, en la cual el autor conduce un preciso y puntual examen de las políticas institucionales seguidas por los gobiernos nacionalistas en el ámbito de los medios. Así, en los capítulos 2 y 3 analiza las actuaciones de los sucesivos ejecutivos en el campo de las radios privadas (pp.79-136) y de las subvenciones a la prensa (pp.138-218). El capítulo 4 en cambio (pp.220-310), está dedicado completamente al gran proyecto mediático de los gobiernos de Jordi Pujol, la Corproración Catalana de Medios Audiovisuales, el gran holding que concentra todavía hoy en día las radios y las televisiones públicas catalanas. En este sentido parece especialmente interesante el análisis del autor en mérito a la centralidad de este proyecto en el conjunto de las políticas públicas de la Generalitat entre 1980 y 2003, tanto en términos políticos como presupuestarios. El capítulo 5 está dedicado a los medios audiovisuales locales (pp.311-360), mientras que el 6 (pp.361-400) se adentra en el análisis del cómo los últimos gobiernos nacionalistas liderados por Jordi Pujol se confrontaron con la reorganización del mercado televisivo impuesta por la aparición del digital terrestre. En este sentido, parece especialmente acertada la reconstrucción de los largos y difíciles procesos decisionales que llevaron a la definición del modelo de digital terrestre para Catalunya así como a la apuesta –no exenta de polémicas– para favorecer la emersión de un sujeto privado que no sólo emitiera en catalán, sino que no fuera hostil a las posiciones del gobierno. Una vez concluida la rica parte estrictamente analítica, un octavo capítulo (pp.401-424) se concentra en ofrecer un sintético pero completo y exhaustivo –se diría que geométrico–, panorama sobre la presencia de la lengua catalana en los medios de comunicaciones, destacando como el ámbito radiofónico haya sido y sea todavía hoy en día el más normalizado, frente a un espacio televisivo y de prensa en los cuales, a pesar de las acciones de los gobiernos nacionalistas, la lengua catalana ha tenido y tiene más dificultades de afirmación.

El octavo y último capítulo (pp. 425-452) explora el tercer ámbito considerado: el pensamiento de Jordi Pujol en su abultada –por mucho que fragmentaria e informal– producción teórica en torno al papel central de los medios de comunicación en la defensa y promoción de la identidad y la lengua catalana. Aquí vale la pena hacer una pequeña matización. El mismo autor advierte que la decisión de dedicar una parte del estudio en profundizar el pensamiento del dirigente nacionalista, en parte deriva de las circunstancias objetivas que permitieron la misma realización del estudio: la condición de ganador del premio de la Fundación Jordi Pujol. Sin embargo, lejos de ser una añadidura motivada de un trámite para cumplir, representa un complemento que valoriza de forma decisiva el enorme trabajo de análisis hecho en los capítulos anteriores.

En definitiva, resultaría imposible explicar de forma completa la historia de las políticas orientadas al fortalecimiento de los instrumentos considerados necesarios para el tejido y el sustento de un espacio comunicativo –los instrumentos destinados a tejer una narración– si no se tuviera en cuenta la historia, las convicciones y la acción de uno de los personajes claramente hegemónicos en la construcción de estos mismos instrumentos. Con ello, ni quien escribe esta reseña, ni todavía menos el autor del libro, evidentemente quiere afirmar que todas y cada una de las muchas acciones de gobierno relatadas en libro tuvieran como único responsable Jordi Pujol. Todavía menos –y a pesar de una cierta tendencia identificar el catalanismo (o incluso la manera en que se conjugó la propia identidad catalana a lo largo de más de dos décadas) con el difuminado concepto de pujolismo–, se quiere decir que la imagen consagrada por los medios de comunicación catalanes de la misma Catalunya fuera el fruto de una narración pensada desde los despachos del President de la Generalitat. Pero sin embargo, no hay duda en que el activismo y la determinación de las políticas comunicativas de los gobiernos nacionalistas entre 1980 y 2003 sean el fruto de la profunda convicción de Jordi Pujol que los medios fueran un elemento decisivo en la reconstrucción “nacional” del país, en la medida en que ponían la cultura y la lengua catalanas en condición de ser usadas y disfrutadas como un elemento vivo, que se desarrolla en el ámbito del consumo cultural de masas.

En definitiva el libro de Josep Àngel Guimerà es una obra de referencia absoluta para el tema concreto de las políticas de medios de comunicaciones en Catalunya, un libro decisivo en el conjunto de las reflexiones sobre los sistemas políticos y mediáticos del sur de Europa y de una obra fundamental para el debate –a secas– sobre medios, política e identidad. Los distintos calificativos aplicados no implican disminución de importancia, sino sólo el correcto planteamiento con el cual está pensada la investigación: es un estudio de un caso significativo que proporciona elementos para “practicar” un diálogo interpretativo que vaya de lo particular al global. Y viceversa.

Queda, como siempre el problema de cómo catalogar estudios de este tipo: ¿es un estudio de teoría de la comunicación? ¿Es un estudio de historia? Es un estudio de historia del pensamiento o de las instituciones políticas? ¿Es un estudio de políticas públicas?

Más allá de las a veces estériles disputas disciplinarias, es sobre todo un estudio útil para todos los científicos sociales y humanos que quieran interesarse a la triple relación entre política, identidad y medios de comunicación. Un libro que acepta el reto de la interdisciplinariedad con rigor y capacidad de conexión, en input y en output. Por todo ello, no hay duda de que se trate de un libro por encima de todo, necesario.