Revista Latina

Reseñas de libros - 2015

El hombre que estaba allí.

Autores: Daniel Suberviola, Luis Felipe Torrente

Libros.com. Berlín (2013)

ISBN: 978-84-616-6483-4
166 páginas
Reseña de Mª Verónica De Haro De San Mateo

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Niceto Alcalá-Zamora acaba de ser proclamado presidente de la Segunda República y Manuel Chaves Nogales, situado a pocos metros, aplaude con entusiasmo al nuevo jefe de Estado. La escena transcurre en las escaleras del Congreso de los Diputados, el 11 de diciembre de 1931, y tiene especial interés por tratarse de las únicas imágenes en movimiento que se conservan del ilustre autor sevillano. A partir de ellas, Daniel Suberviola y Luis Felipe Torrente han construido una aproximación audiovisual a la biografía de este formidable “periodista con patas” injustamente olvidado durante décadas. Nos referimos al documental “El hombre que estaba allí”. En él se recupera el valioso testimonio de la única hija viva del periodista, Pilar Chaves Jones; el de su biógrafa, Mª Isabel Cintas, y el de algunos de sus primeros lectores y admiradores como Antonio Muñoz Molina, Andrés Trapiello y Jorge Martínez Reverte. La narración se apoya sobre la base de un material inédito muy notable – procedente del archivo familiar – que confiere un gran valor añadido a la obra. Producido por La Claqueta y Asma Films y patrocinado por el Centro de Estudios Andaluces, “El hombre que estaba allí” fue seleccionado por la Academia de Cine de España en 2014 para optar al galardón de la categoría “mejor cortometraje documental” en el marco de la 28ª edición de los Premios Goya y constituye el elemento central de un libro de idéntico título, recientemente publicado por Libros.com.

Hace unos años, solo unos pocos conocían a Chaves Nogales. Más que por sus sobresalientes crónicas en Estampa, Ahora o El Heraldo de Madrid, el autor de “La ciudad”, “A sangre y fuego” o “La agonía de Francia” era aplaudido por su magistral “Juan Belmonte, matador de toros” (el mejor retrato psicológico de uno de los más singulares protagonistas del siglo XX, curiosamente utilizado como libro de texto en la Universidad de Harvard a comienzos de la década de los 40 y frecuentemente reeditado) En las Facultades de Ciencias de la Información apenas se mencionaba su nombre – también excluido de los manuales de periodística y literatura – hasta que la encomiable labor investigadora de la profesora Mª Isabel Cintas reivindicó su puesto de honor en la Historia del Periodismo Español. Su cuidada edición de la obra completa de Chaves – publicada por la Diputación Provincial de Sevilla a comienzos de los noventa – posibilitó que nuevas generaciones de periodistas pudieran descubrir el sobresaliente legado de este autor imprescindible que se presentaba como “un pequeño burgués liberal, ciudadano de una república democrática y parlamentaria”.

El hombre que estaba allí es, por tanto, una valiosa contribución al estudio de su biografía. Sus autores no podían haber encontrado un rótulo mejor para presentar el retrato de un periodista que siempre estuvo en el escenario de la noticia (la Rusia bolchevique, la Asturias levantada del 34, la España fratricida del 36, la Italia fascista, la Alemania nazi, el París agonizante o el Londres incendiado de la Segunda Guerra Mundial) con el objetivo de combatir los totalitarismos que asolaban Europa y denunciar “a quienes se toman el trabajo de que nadie quede para contarlo”. Si dar testimonio es una de las funciones básicas del periodismo y cobra especial valor cuando publicarlo puede salvar vidas a costa de la propia, el de Manuel Chaves Nogales no debería pasar inadvertido, pues la radical independencia que guió su labor en el oficio de “andar y contar” a lo largo de su corta pero intensa vida profesional debiera merecer el reconocimiento unánime de todos.

El libro – que incluye un dvd con el documental citado – contiene la trascripción completa de las entrevistas que Suberviola y Torrente mantuvieron con Pilar Chaves Jones, María Isabel Cintas, Antonio Muñoz Molina, Andrés Trapiello y Jorge Martínez Reverte, inevitablemente recortadas en el documental. Todos los testimonios “refuerzan el espíritu aventurero que animó a Chaves Nogales, su pasión periodística y los sólidos principios que guiaron su conducta serena y moderada” como apunta Mario Vargas Llosa en el breve exordio introductorio del libro. La obra también tiene la virtud de recoger algunas de las numerosas fotografías y documentos que sirven de apoyo a la voz en off de la narración audiovisual. Así, podemos encontrar instantáneas familiares (incluso un selfie, tan de moda en nuestros días), fotografías de Chaves con otros compañeros de prensa (en las redacciones de El Heraldo de Madrid o la Agencia Atlantic Pacific Press), portadas para la Historia (como la que ordenó componer para la primera plana del diario Ahora el 14 de julio del 36), imágenes del periodista en el escenario de la noticia (como las que protagoniza en Ifni o en el bombardeado Londres de la Segunda Guerra Mundial), fragmentos de cartas manuscritas del propio Chaves o incluso una copia de la sentencia del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo dictada el 16 de mayo de 1944 por la que se condenaba al periodista – fallecido una semana antes – a doce años y un día de reclusión menor y a inhabilitación absoluta perpetua para el ejercicio de cualquier cargo del Estado, corporaciones públicas u oficiales, entidades subvencionadas, empresas concesionarias, gerencias y consejos de administración de empresas privadas, así como cargos de confianza, mando y dirección de los mismos.

Lograr que la memoria de Manuel Chaves Nogales esté viva para todos los que pretendan ejercer el periodismo es fundamental porque, tal como sostiene Soledad Gallego Díaz en el prólogo del libro que reseñamos “difícilmente se les puede ofrecer un mejor ejemplo y un mejor maestro”. Máxime cuando, en un contexto como el actual en el que parece imperar la premisa del cambio, la obra de Chaves Nogales nos enseña lo que es y debería seguir siendo consustancial a la profesión: la vocación de contar la realidad y de aportar el contexto para comprenderla. Hablar de Chaves Nogales significa reivindicar el periodismo necesario, el periodismo con mayúsculas. Aplaudimos por tanto la oportuna edición de El hombre que estaba allí, que ha sido posible gracias a las numerosas contribuciones individuales canalizadas a través de la plataforma de crowdfunding de Libros.com.